El arco y la revolución rusa.

dasaev3-1260x710

¨Quien solo sabe de fútbol, ni de fútbol sabe.¨

Hay fechas que merecerían la obligación de ser reflexionadas.

El pasado 7 de noviembre se cumplieron cien años de la revolución rusa, el partido bolchevique liderado por Lenin y Trotsky se hizo del poder en la atrasada Rusia Zarista.

El intento de edificar una sociedad socialista fue sin lugar a dudas uno de los impactos más importantes, sino el de mayor relevancia del siglo XX, condicionando el transcurso de todo lo ocurrido con posterioridad.

La nueva relación establecida con los medios de producción catapultó a este país a transformarse en una de las potencias líderes a nivel mundial, a tal punto que luego de la segunda guerra mundial, derrotado el fascismo, el mundo se dividió en dos grandes bloques el capitalista liderado por USA y el socialista liderado por la URSS.

Esta etapa de la historia conocida como ¨guerra fría¨, se caracterizaba entre otras cosas, por aprovechar cada evento para propagandizar las bondades de un sistema sobre el otro, los deportes no eran ajenos, y el fútbol, sin la relevancia que ocupa hoy en día, un escenario destacado.

La URSS participó en siete copas mundiales de fútbol del 58 al 70 de manera ininterrumpida y del 82 al 90 también consecutivamente, lo realmente curioso y destacable es que lo hizo de la mano de dos arqueros, Lev Yashin jugo los cuatro primeros (en México 70 integró el plantel pero no disputo ningún encuentro) y Rinat Dassaev los tres últimos (en Italia 90 solo jugó el primer encuentro).

Apodado ¨La araña negra¨ por su atuendo todo de ese color, Yashin se transformó en el paradigma a seguir a la hora de defender un arco, sin lugar a dudas el jugador soviético de mayor influencia y trascendencia a nivel mundial, durante cuatro mundiales del 94 al 2006 el trofeo para premiar al mejor arqueo del torneo llevo su nombre. Fue el único arquero en obtener el ¨Balón de Oro¨.

Sin lugar a dudas un revolucionario del puesto con su aparición, junto a la del húngaro Grosics, comienza a verse un arquero más participativo del juego son los primeros que salen de su área chica, cortan centros, ordenan a sus defensores, reducen ángulos. Aquí un video con algunas jugadas.

A Rinat le toco la decadencia del bloque soviético no obstante los mundiales de España 82 y México 86 junto a la Eurocopa del 88 donde llegan a la final contra Holanda con soberbias actuaciones suyas, lo muestran como un arquero bien incorporado al equipo con un juego aéreo impecable, quizás de los mejores de la historia de este deporte, la marca mexicana de guantes y accesorios para arqueros Rinat, una de las mas comercializadas a nivel mundial, seguramente debe su nombre a la gran actuación que desempeño en el mundial del 86. Veámoslo en acción.

La reflexión es un acto intelectual que demanda tiempo, tiempo para pensar no debería escasear, sin embargo pretenden hacernos creer que lo que se conoce como tiempo en esta época es la ausencia de dinero.

El socialismo estuvo muy lejos de llegar a su tercer estadío, donde el axioma, ¨de cada cual según sus capacidades a cada cual según sus necesidades¨, regiría la relación entre los seres humanos, pero en lo que respecta a la defensa de un arco, analizando lo producido por estos referentes, el camino transitado no fue poco y en buen sentido. Un aporte insoslayable en el análisis de esta posición en el campo de juego, que seria una pena no considerar.

Marcelo Luis Alvarez

PD: Los vídeos fueron bajados de You Tube, los créditos se adjuntan en los trabajos respectivos.

¡Veinticinco años sin “El loco”!

El 11 de setiembre de 1988 es una fecha que no pasa desapercibida para aquellos que nos identificamos con un estilo de defender el arco.

Hace exactamente veinticinco años Hugo Orlando Gatti nos regalaba su último partido en primera división, con 44 años diezmado físicamente y habiendo cumplido 25 años ininterrumpidos en primera división, muchos nos preguntábamos, cual sería su última temporada.

No fue como él lo hubiese imaginado seguramente, puesto que una falla que termino en gol del equipo contrario le costó la perdida de la titularidad en su equipo, Boca Juniors, y no volvió nunca más.

Pero su despedida fue fiel a su manera de interpretar el juego, arriesgando allá bien lejos de su arco, donde el creía que debía evitar la jugada, antes que comenzara a transformarse en peligrosa.

A 25 años de su retiro este video es nuestro homenaje, recordando conceptos que aun hoy están vigentes, y muchos no se deciden a aplicar.

Con Hugo Orlando Gatti, el achique preciso paso definitivamente a consolidarse más eficaz que la volada espectacular.

 

Fe de erratas: al ver el video constate un error, dice “a 35 años de su retiro” cuando en realidad son veinticinco, la verdad es que me quede pensando en esa traición del subconsciente; se deberá a mi escepticismo o quizás estos conceptos me inspiran tanta seguridad que dentro de diez años tendrán aun mas vigencia, así que decidí no modificarlo.

Marcelo Luis Alvarez

[email protected]

 

Amadeo Raul Carrizo

Párrafos del libro “Amadeo, El arte de atajar” de Alfredo Luis Di Salvo (1996)

Funciones del arquero

La función primordial del arquero consiste en defender y evitar que los remates al arco se conviertan en goles. Con el fin de poder cumplir con su objetivo, el reglamento del juego le permite utilizar sus manos dentro del área grande. Es un puesto del equipo de enorme responsabilidad y habitualmente el ultimo escollo que se debe sortear para definir. Un arquero con excelentes condiciones cumple un papel decisivo en el funcionamiento del equipo, mas teniendo en cuenta las nuevas imposiciones implementadas últimamente. Ahora el arquero, además de atajar debe contar con un aceptable dominio de pelota; por fin lo consideran un jugador mas de campo. En cambio, cuando son escasas las cualidades perjudica seriamente el funcionamiento y esfuerzo de todo el plantel.

En los tiempos primitivos del futbol, dijimos, era el lugar que menos se valoraba y pasaba más inadvertido. Generalmente era ocupado por arqueros de menores recursos futbolísticos. A medida que fue transcurriendo el tiempo, se empezó a ir reconociendo la incidencia e influencia, en el resultado del partido, de la buena o mala actuación del arquero.

Para tomar decisiones es indispensable conocer las virtudes del contrario; analizar las condiciones técnicas que tiene el delantero rival, saber cual es su pierna hábil, descubrir aquel jugador que hace una gambeta de más o el que shotea de primera.

Hay veces que el delantero le pega mal a la pelota, y ésta toma un efecto extraño con un recorrido impredecible que desorienta y desubica al arquero, que espera el balón en el lugar indicado por la lógica y va hacia el lado opuesto, convirtiendo el gol.

Los espectadores lo califican como gol zonzo, pero son producto de que el delantero le entro “mordida” a la pelota; lamentablemente me ha sucedido. En cambio hay otros delanteros, como han sido Sanfilippo o Antonio Báez (River, Platense, Millonarios de Colombia) que sacaban el remate sin tomar envión, logrando una velocidad, fuerza y precisión inusitadas. Esta clase de goleadores son una seria pesadilla para los arqueros.

Dijimos, entonces, que se procurará por todos los medios evitar que la pelota trascienda la línea de gol. Para cumplir con esta misión podrá retener el balón o desviarlo con sus manos o cualquier parte del cuerpo. Según el trámite del juego, en muchas oportunidades estará obligado a abandonar su arco saliendo, cortando, rechazando o trasladando la pelota hacia otro compañero; estas funciones son las referidas a las actitudes defensivas. Pero el arquero moderno tiene una participación determinante en las acciones ofensivas del equipo. Un saque de meta bien ejecutado, es decir, con rapidez, dirección, sorpresa e inteligencia, significa un aporte valiosísimo que puede contribuir a ganar un encuentro. Por tal motivo no entiendo a los arqueros que se demoran tanto en sacar desde su arco, espantando mosquitos con sus manos, mientras tanto la defensa contraria espera toda armadita; sin duda no advierten la oportunidad que están desaprovechando; de lo contrario no actuarían de esa forma.

Por su ubicación, el arquero guarda la posibilidad de observar un panorama muy amplio del campo de juego – dese una óptica diferente-; en consecuencia, podrá ordenar su defensa, sugerir un juego más incisivo en el medio y aconsejar a los delanteros que flancos del rival son más débiles, dado que su visión es inmejorable.

Con esto les cuento que es el jugador que tiene mayor cantidad de funciones dentro del equipo. Su función primordial es la de defender (principalmente) y también la de dirigir el ataque. Para poder desempeñar con eficiencia estas tareas tendrá que prepararse física y psíquicamente de una manera distinta al resto de los jugadores.

El dominio de la pelota es fundamental

Desde chico me fui preparando para ser arquero, jugando de delantero en los inolvidables potreros. De esta forma conseguía un buen manejo de la pelota que me resulto muy útil posteriormente.

En una oportunidad, enfrentando a Chacarita, de visitante, (año 1950) me lesioné el codo luego de intentar contener un penal a Pessarini. En el vestuario hablé con José Minella –técnico de River- analizando la posibilidad (porque en esos tiempos no existía el banco de suplentes) de jugar con la camiseta numero 11 en la espalda, pero me ubiqué arriba sobre el lado derecho. Al arco fue Barbeito (que reemplazaba a Félix Loustau). En Chacarita ¡me marcaban cada nenes! (Pizarro, Spinelli, Araiz…), la delantera riverplatense esa tarde formó con Castro, Coll, Walter Gómez, Labruna y Amadeo Carrizo. Llegando al final del partido hice una diagonal (con el brazo pegado al cuerpo por la luxación del codo) se la toque al medio a Walter Gómez, nada menos, esperando la devolución. El botija  amago devolvérmela, hizo un esquive y pateo al arco. Me quede con las ganas… ¡que lindo hubiera sido!

En mis comienzos, cuando estaba en inferiores, observaba a los arqueros que carecían de recursos para controlar situaciones adversas; igualmente, la hinchada los justificaba. El puesto de arquero, en esos tiempos, se encontraba absolutamente desprestigiado, salvo raras excepciones. Era difícil oír hablar al periodismo de las actuaciones del  arquero. Además, el guardavalla de esa época se mantenía estático debajo de los tres palos, sin anticiparse jamás a una jugada y generalmente, lo “fusilaban”.

De chiquito, en los infaltables desafíos de barrio, al “gordito” o al mas “tronco” lo mandaban al arco. Desde ese entonces fui acumulando bronca e íntimamente me propuse jerarquizar el puesto.

Lo más importante, según mi criterio: considerarlo un lugar donde no podés equivocarte ni cometer errores…

Por todos los medios traté de cambiar esa actitud en el arco. Con el correr de los años, llegué a ser arquero de primera y allí pude advertir que no alcanzaba con ser atajador, había que sumar otras condiciones para convertirse en un arquero completo. Es decir, tenias que atajar, pero también saber anticiparte a las intenciones del rival, había que aprender a utilizar el achique y sobre todo impedir el remate final, ya que en esa instancia es a suerte y verdad, podes atajarla o ir a buscarla adentro. Me daba tanta bronca que les pedía que vayan a buscarla a los backs.

El tiempo, en definitiva, es lo único que confirma tus convicciones. Hoy el arquero es un jugador más de campo. Fui uno de los primeros, que entendí ese rol y procure demostrarlo imprimiéndole al arquero una nueva dinámica y protagonismo.

No voy a negar que esas innovaciones me causaron dificultades en propios y extraños. Inclusive algunos periodistas que no llegaron a interpretarme, criticaron mis actitudes.

Me animaba a salir anticipando o cortando una jugada de peligro, por la confianza que inspiraba el buen tratamiento de pelota adquirido en los entrenamientos.

Toda vez que me han consultado los arqueritos, aconsejé que tuvieran en cuenta una técnica de trabajo de campo y preocuparse en lograrla.

Dentro de estas medidas, paso mi juventud…

Resulta fundamental conocer exactamente las dimensiones de las áreas y del arco para tomar decisiones y no equivocarse:

El área chica mide: 18.32 por 5.50; el área grande tiene 40.32 por 16.50 y el arco7.32 metrosde largo por una altura de2.44 metros.

El arquero moderno juega en toda la cancha.

Arqueros atajadores

o

Arqueros jugadores

No me parece justo hacer una división entre arqueros-atajadores y arqueros-jugadores. En futbol, como en tantos otros temas de la vida, no se puede generalizar. Si obramos de este modo, seguramente, cometeremos grandes injusticias.

Podemos hablar de estilos distintos, de gustos personales y de lo que exige el futbol moderno. Si hablamos de estilos, quiero mencionar a Agustín Mario Cejas que fue por su estilo, un fantástico arquero-atajador. Hemos sido de características disímiles pero los dos igualmente efectivos y al servicio del equipo. Mario Cejas, fue notable debajo de los tres palos, por momentos imbatible, con unos reflejos, sobriedad y solidez impresionantes. Tal vez no se preocupaba en anticiparse a la jugada porque confiaba ciegamente en sus notables condiciones, interpretamos los dos al futbol de manera diferente. Cejas jugó partidos donde lo admiré profundamente. Triunfó, nada menos, en el Santos de Pelé. También quiero recordar al Pato Fillol, un atajador incomparable. Allí se explican trayectorias tan prolongadas y con tanto éxito. Fueron dos ejemplos concretos de estilos divergentes, pero con resultados idénticamente positivos. Llegamos a defender el arco por caminos distintos y los dos convencidos en nuestras aptitudes.

El fútbol moderno, tan dinámico y con tanto ritmo, exige en el arquero mayor protagonismo (el mismo que yo imaginaba en la década del `50), el arquero debe actuar como un libero más. Esto es, participar más del juego de campo, saliendo a cortar y entregar con rapidez y sorpresa. La técnica ofensiva del arquero esta relacionada con la dirección, celeridad y precisión. De acuerdo a mi criterio el fútbol moderno reclama al arquero-jugador. Pero tampoco ser tan exagerados como los arqueros Higuita Y Campos (arqueros de Colombia y México) porque puede traerles graves consecuencias, muchos ya las han sufrido.

No olvidemos que la función consiste en defender el arco; ahora bien, las nuevas exigencias requieren que el arquero disponga de mas dominio de pelota con sus pies y se desempeñe con la misma eficiencia: atajando como jugando con su defensa, anticipando, iniciando una jugada de gol o rematando untito libre o penal; hoy el arquero es muchísimo mas funcional.

Ahí esta la diferencia entre un buen arquero y un gran arquero.

El gran arquero cumple con suficiencia la doble acción de proteger su arco y comenzar el ataque.

Amadeo Raúl Carrizo

Hugo Orlando Gatti

Nota publicada en revista El Grafico Nº  2690, 27 de Abril de 1971

GATTI SE PONE SERIO

YA NO ME AVERGÜENZA

–         TIRARME AL SUELO

–         ADIVINAR EN VEZ DE RAZONAR

–         TRABAJAR COMO SI NO SUPIERA

–         LUCHAR CONTRA MI IRREGULARIDAD

–         ARRIESGAR SOLO LO JUSTO

–         JUGAR UN POCO MAS PARA GATTI

 

 

Nooo…Gatti no cambia. ¿Quién se lo dijo? Gatti sigue siendo el mismo. Los que cambian es porque no se tienen fe. Y yo me sigo teniendo una fe bárbara. Sigo creyendo en Gatti. Y ahora mas que nunca estoy convencido de que soy el mejor arquero del mundo…Me lo dijo Zubeldia hace un par de semanas, después del partido contra Huracán…”Me hiciste acordar otra vez al Gatti que jugó en Israel…Seguís siendo el mejor de todos…” ¿Sabe lo que fue la gira de Atlanta por Israel? La gente estaba enloquecida conmigo. Decían que yo era más grande que Yashin….

Hugo declara ser el mismo de siempre, el mismo en genio y figura, en estilo y en criterio, el mismo para ver y sentir el futbol. Pero reconoce que algo cambio, dentro y fuera de él…

-Estoy trabajando más en la semana. Siempre me gusto entrenarme  con ganas, pero en las  prácticas de fútbol, jugando al medio. De arquero no. Me aburría. Varacka me hizo comprender que de esa manera yo daba ventajas. ¿Ve? Ahí cambie. Ya no doy más ventajas. Ni en la semana ni en la cancha. Hago muchos abdominales, me preparo como si no supiera. Los que no saben están obligados a trabajar mucho, porque tienen que suplir con potencia física lo que les falta aquí arriba, en el cerebro. Normalmente, yo no necesito esforzarme, porque ya se lo que va a ocurrir en cuanto sale el contraataque contrario, a 70, a 80 metros del arco de Gimnasia. Simplemente llego antes y resuelvo sin necesidad de volar ni de tirarme al suelo. Pero reconozco que hay situaciones en las que el arquero debe ser atajador antes que jugador, adivinador antes que razonador. Y uno tiene que estar preparados para estas situaciones. Otra cosa que me dijo José y es cierta: “Vos te resistir tirarte al suelo no porque no sepas, sino porque te da vergüenza…” Y tenía razón. Ahora ya perdí la vergüenza. Y además me está gustando. Antes volaba porque no quedaba otro remedio. Me tiraba cuando no tenía otra solución, pero siempre prefería jugarla con los pies. Y pienso que estaba dando la ventaja de que los demás creyeran de que Gatti no sabía volar, no tenia manos, no quería jugarse el físico…no. Ya no doy más ventajas. Llego la hora de jugar un poco más para Gatti. Contra Huracán saque dos pelotas de esas que antes hubiera visto pasar, porque lógicamente no podía atajarlas. Una de Brindisi, que me tomó volviendo al arco. Me pateó desde el penal, un poquito hacia la derecha. La única manera de llegar era adivinarla. Cuando Brindisi pateaba yo ya estaba volando. Lo normal es que uno se juegue abajo, pero me tire hacia arriba. Y la encontré. Fue una gran atajada y después que la hice me sentí feliz. Pero fue una pelota de esas que se sacan de suerte. ¿Ve? En esa situación hice algo que me decía Amadeo: tirarme al vacío, porque hay 95 probabilidades sobre 100 de que el delantero tire al pedazo de arco que ve libre. Pero ese no es el estilo de Gatti. Eso fue adivinar y Gatti razona. La otra atajada  fue un tiro libre de Veira, chanfleado con zurda desde la derecha. ¡Qué bien le pega el Bambino! La metió por encima de la barrera al palo de mi izquierda, al rincón que debe cubrir la barrera. Me acuerdo que en Bolivia, por ir a la lógica porque ese palo no es mío, me hicieron un gol de tiro libre que me costó el puesto en el arco de River…ésta vez volé y la saqué allá abajo al lado del palo.

Gatti declara ser el mismo, pero va reconociendo cambios en su forma de enfrentar y resolver los problemas que le plantea el puesto. Y lo atribuye también a un cambio de mentalidad operado en el fútbol Argentino…

-Antes, hasta el año pasado, los partidos eran muy tristes. Yo me daba cuenta que él público se aburría. Cuando la gente ni siquiera tiene ánimos para gritar insultos, cuando el fútbol no hace vibrar, es tristísimo. Y yo me sentía obligado a alegrar a ese público que había pagado por ver un espectáculo y no se lo daban. Entonces hacía el show, a veces arriesgando más de lo debido. Ahora arriesgo lo justo y puedo jugar más serio, sin dejar de ser Gatti, porque el fútbol mejoro como espectáculo. Se juega al ataque, hay más goles, hay más trabajo para los arqueros, hay más alegría en el fútbol que se juega ahora. Técnicamente seguimos igual. Nunca bajamos mucho en ese aspecto, porque siempre hubo y siempre habrá buenos jugadores en el fútbol Argentino. Pero faltaba audacia. Generosidad. Se jugaba un fútbol muy amarrete…Hoy, por suerte cambio todo. Y me alegro aunque me hagan más goles, porque el gol es la alegría del fútbol…Además, antes era muy aburrido jugar al arco. Uno los veía salir del fondo a los contrarios y ya sabia todo lo que iba a pasar. Hoy no. Hay más imaginación y más agresividad. El arquero necesita estar más atento y trabajar más. Entonce, cuando hay exigencia, uno mejora. ¿Ve? Ese es otro motivo por el que le acepto que algo cambie. Cuando jugamos en cancha de Boca, a pesar de los cuatro goles, me hicieron una ovación sensacional. La hinchada de Boca siempre me quiso y siempre me aplaudió. Pero esa noche, fue bárbaro. Realmente me emocionó.

A través de Hugo sabemos como y hasta donde cambió. Pero esta nueva imagen seria y responsable de Gatti, tiene otra motivación mucho más profunda, menos anecdótica…

– Mi gran contra es que siempre fui muy irregular, muy discontinuo. Andaba tres o cuatro partidos un fenómeno y de repente era un desastre. Lógicamente, uno no puede jugar todos los partidos a un mismo nivel. Pero si yo digo que soy el mejor arquero del mundo, y no es pose, lo digo porque estoy convencido, estoy obligado a demostrarlo. Puedo andar con mas o menor suerte, pero no puedo ser un desastre. Además hay gente que se jugó por mi, gente que me quiere, el público de Gimnasia que al empezar el año estaba en contra ya me perdonó y está otra vez conmigo, tengo compañeros que merecen que uno se juegue por ellos y un técnico como José que además de ser un amigo me demostró que sabe mucho (cosa rara porque los grandes jugadores casi siempre son malos técnicos…) Yo no puedo defraudar a esa gente. Y sobre todo yo no puedo defraudar a Gatti. Por eso estoy trabajando más. Por eso ya no tengo vergüenza en tirarme al suelo. Por so ahora le pego con los puños cuando la situación es peligrosa para agarrarlas. Antes quería retenerla siempre. Y si podía, para alegrar el espectáculo, con una mano sola…Ahora no: sigo siendo Gatti pero voy a lo seguro. Nada de darle al delantero la chance de que me tome caminando. Como decía Cesarini: “Dos pasos al frente y ahí, paradito, que el delantero se vea obligado a pensar por dónde la mete…” ¡Que verdades decía Cesarini! Con la experiencia uno aprende a valorar cuanta razón tenía…me la voy a jugar siempre, pero sin pasarme del límite, sin dar ventajas. Mi meta es retirarme campeón del mundo con la Argentina en el Mundial del 78…

JUVENAL

Alberto Jose Poletti

Reportaje publicado en la revista El grafico Nº 2509, 7 de Noviembre de 1967

¿Usted Conoce a Poletti…?

“CON LOS ARQUEROS JUICIOSOS NO PASA NADA”

Fdo. Alberto Poletti (21 años)

Se advierte la preocupación elegante… En la estampa y en el pensamiento instalados debajo de ese peinado “romano” que no puede consumarse totalmente por la imposición de un reglamento militar… Se advierte en esa remera a la moda, en esos pantalones estrechos y en todo ese “que me importa” deportivo que generalmente se detiene con atención frente a una vidriera para seleccionar la prenda que tenga mas “pulenta” en la marquilla de procedencia y en el volumen del precio…Se exterioriza esa mezcla singular entre los años de antes y los días de ahora… La infancia del barrio, los primeros años de una adolescencia vivida con mucha prisa alternando los austeros bancos del Comercial con las mesas gastadas de un boliche perdido en cualquier esquina, allá donde Palermo se busca en Villa Crespo. Los primeros hábitos nocturnos de muchas veladas robadas a los libros, barajando la quimera de mucha plata grande, de sentarse al volante de este Peugeot 404 de ahora, vestido de primera, como ahora, repartiendo esa atrevida y “canchera” sonrisa de Don Juan que ahora capitaliza el rédito de su joven popularidad… Porteño, porteño orgulloso de su origen, lleno de simpatía callejera, satisfecho de poder desnudar ese lunfardo pintoresco que salpica en todo su vocabulario y en todos sus gestos…En su profunda preocupación por legislar en temas “de hombres”, donde campea la hazaña de guapos y calaveras, rebuscando en las improstituibles paginas de ese código que trae desde muy abajo, donde se establece la legitimidad de una actitud que oscila dudosamente entre “ir al frente” con dignidad o “irse a baraja” con cautela…En eso nunca duda…Por eso, de tanto en tanto se le escapan los arrestos de una respuesta agresiva, la aspereza de una frase cáustica, o la intención de una alusión burlona…o, muchas veces, la intemperancia de “avanzar” en cualquier entrevero donde su instinto adivina que las palabras ya están demás o comprometen sus convicciones de hombre… y eso llega fundido con su perfume francés, con su aire galante, con su bolsillo generoso, con su abierta disposición para la gauchada, con su atrevida “ubicación para defender la suya y la de sus amigos…” Y pienso que pocas, pocas veces tropecé con un muchacho de apenas veintiún años que camine por la vida tan seguro de si mismo, que crea tanto en si mismo como Poletti cree en Poletti…

-Yo se que por esas cosas tengo a veces algunos problemas con la gente…Pero ¿sabe que pasa? Que no puedo tolerar que cada tipo que se cruza conmigo se sienta con el derecho de darme consejos… Sobre todo como jugador…vos tenes que hacer esto pibe…” – le dice- “Vos salís mucho del arco”…”Que aquel taquito que hiciste contra Lanús…” ¿Y que hay que hacer? ¿Aguantarlos para parecer bien educado…? ¡Usted sabe lo que es el futbol…! ¡Todos se sienten técnicos y protectores de los jugadores…! Yo se que a veces soy un poco impulsivo, pero ¡que le voy a hacer! Ya le dije…No puedo aguantar a la gente que se quiere dar tono con uno…Mire…yo me críe en una casa pobre y tengo un hermano mayor muy enfermo que se mata por mi, y con la guita que gane en el futbol ya le compre una casa a los viejos, tengo ese Peugeot que usted vio en el taller…y una vida cómoda…Pero fui reo y voy a seguir siéndolo aunque me empilche con esta ropa y ande en coche…Yo le hago caso a la gente que respeto y no a cualquier tipo que se cree que le debo algo porque paga la entrada los domingos…¡A este gran laburo lo quiero yo! ¡Y usted no se imagina como lo quiero, porque yo se lo que es levantarse a las 7 de la mañana por un par de lucas…!

COMO SE HIZO ARQUERO

Fue arquero por accidente. Porque en el campeonato de “baby” del Luna Park solo se admitían arqueros con un metro cincuenta y siete de estatura. Y como el titular media uno cincuenta y nueve le sacrificaron su puesto de wing derecho “que no agarraba una” para inventarlo entre los palos, aunque tampoco “agarraba una”.

-¿Y sabe porque gané? Por atrevido. Por eso me eligieron para la selección del Luna…Por eso me llevaron a la novena de Atlanta junto a Lendoiro…Porque por ser atrevido fui aprendiendo cada vez mas. Por las mas y con la ayuda de dos grandes tipos que encontré cuando pase a Sacachispas…Un señor Rama y otro Clemens…Allí fue donde aprendí a trabajar en serio y llegue a la primera cuando nos tiraban quinientos mangos por partido…¿Sabe cual es para mi el secreto de un arquero? Crear, crear siempre, inventar una todos los días, como lo hace Gatti… ¿Sabe cual es mi opinión? Que con los arqueros juiciosos no pasa nada, que con los que se ajustan al reglamento nunca van a llegar a nada…Por eso tuve alguna contra cuando llegue a Estudiantes…Porque a la gente le cuesta habituarse a ver un arquero que use los pies o la cabeza o lo que fuera…; ¿no ve lo que pasa con Hugo? Siempre va a tener contra, y solo ahora le esta ganando a la tribuna…A mi me resistían, me decían loco, atrevido…Cualquier cosa, pero Zubeldia se la jugo por mi…Y se la jugo enseñándome muchas cosas… Corrigiéndome, pero sin sacarme lo que yo traía adentro, lo que ya era mío…Yo estoy convencido de una cosa…El arquero no puede quedarse a ver que pasa, sino que tiene que ser el primero en resolver…Y cuando un arquero duda, hace dudar a todo el equipo…Y aunque es el que menos juega puede llegar a ser clave por la confianza que transmite desde el fondo…

-¿Para usted Gatti es el mejor arquero…?

-¡Es un fenómeno…! Las sabe todas las viejas y las nuevas. Inventa todos los días y va a seguir inventando…Pero a veces me da la sensación que cree demasiado en “la lógica”. Pero mi arquero es otro. Es el que conocí cuando empecé a formarme. Entonces iba a ver siempre a Errea, quizá porque simpatizaba con Atlanta, pero Néstor entonces, allá por el 60, ya sabia cualquier cosa de este laburo…Fue uno de los primeros o a lo mejor el primero que empezó a acostumbrar a la gente a ver a un arquero parado en la raya de las dieciocho… Y le paso lo mismo que a Hugo… No se cuentan los goles que impide por eso, le cuentan el que le hicieron por estar adelantado…Mire…yo uso la lógica siempre, pero hasta que me sirve…Después soy capaz de cualquier cosa antes que ver la pelota adentro…

-¿Hay algún delantero que le preocupa?

-El arquero que se preocupa por un delantero o por la cancha donde las cosas le salen mejor o peor, mejor que abandone la profesión…Esos problemas para mi no existen, y cuando la tribuna me grita mas me agrando…Y si hay que hacer correr el reloj, cuando nos conviene, soy capaz de tenerla media hora…

Es, el más ardiente defensor del puesto. Su vida, sin preocupaciones, sin angustias, sin melancolía, la dedica íntegramente a perfeccionarse…

-El arquero es madurez- repite siempre-. Déjeme al atrevido joven que a medida que pase el tiempo ya se ira equilibrando…Yo trabajo todos los días. Osvaldo me da con un fierro, pero no porque si, no solo pateando al arco…Me trabaja a muerte, me obliga a aprender cosas nuevas, a ampliar mi panorama…Y yo se que cada día que pasa voy andar mejor, porque se lo que quiero…

“UN LABURO FENOMENO” 

Tiene veintiún años. Todavía faltan algunos meses para la “ultima baja”, pero ya se siente ubicado, ya se siente capaz de recorrer el camino, con los pies bien clavados sobre el piso, apretando los sueños con la mano por temor a que si siguen volando se vayan muy lejos…El chiquilín solo aparece en la picardía de una broma, en esa dinámica casi atlética. En el desprejuicio por montar a caballo, aunque ni lo conozca, por tomar los remos de un bote, en subirse en un coche para “infantiles”… En esos arranques es donde aflora la simpatía “del reo” que lleva adentro, allí es cuando asoma “ese loco” que de pronto arruga el entrecejo para ir a pedir explicaciones, para mostrar “el hombre” que afloja el carretel hasta que dure el hilo…En esa calidad natural para capitalizar “la clase” del interlocutor, para entrar en clima, para dosificar su respeto o su cordialidad o su sarcasmo…Poletti no admite el termino medio. No resiste los tonos pálidos…Yo lo vi en la broma calida, lo encontré en la sátira intencionada… Pero también lo vi en la reacción violenta, en un desborde temperamental donde ya claudicaron los frenos del equilibrio…Tiene esa misma frialdad “sobradora” que exterioriza cuando se para en la raya de “las18”con las manos en la cintura…En ese “taquito” que hizo frente a Lanús que la tribuna le reprocha y que para Poletti debía ser siempre “taquito” porque no quedaba otra. Es ese “túnel” que intento contra Central Córdoba, de Santiago, allá junto a la bandera del corner y que termino con en gol para Central Córdoba. Una irresponsabilidad que también quedo registrada en el reproche de la tribuna, pero que para Poletti tenía que ser túnel sin remedio…

Extraño caso…Por momentos parece el símbolo mas acabado de la nueva generación…

Por momentos tiene el descaro del “beatle”, el sarcasmo del jovencito que se siente dueño del mundo…Del chiquilín “que ya hizo como ocho palos en este laburo fenómeno” y que mira la vida dentro de una remera a la moda y al volante de un Peugeot 404… Y por momentos asoma “el otro”. Por momentos trasciende todo “lo que camino” –según su expresión preferida-. Todo lo que trae de esa esquina de Palermo y Villa Crespo, que se le metió adentro patente para “andar entre gente grande”, la misma gente grande que le hizo acelerar el proceso de su acelerada adolescencia, de toda esa “historia vieja” que le hizo dejar el mostrador de un bazar de artículos para el hogar por un puesto de arquero que quiere ser “un arquero como Poletti quiere”. Inventando una todos los días, creando una nueva todos los domingos…

-¿Cómo va la vida, Poletti?

-¿La vida…? ¡Un fenómeno…! No hay nada mas lindo. Guita en mi casa, guita en el bolso, el Peugeot, pilchas… “¿Sabes cuanto le tenemos que agradecer a este laburo, Carlitos?”, le comentaba siempre a Bilardo… Mire… a mi me causa gracia aquí enLa Plata… Resulta que siempre que me hablan de algo la gente me nombra los próceres… ¡Calcule que yo no alcance a conocerlos! Habrán sido fenómenos, pero a mi me están hablando de historia antigua… ¿Sabe qué les digo para hacerlos engranar? ¡Oiga!  ¿Y que pasa con nosotros…? ¿Nosotros no somos nada…? ¿Y el campeonato metropolitano? ¿No vale…? ¿O nosotros no somos ya próceres…?

En su chispeante simpatía siempre se esconde la cuota agresiva de su sarcasmo…Dice “que no lo puede evitar”, “que no puede oír hablar de cosas antiguas…” Así vive al volante de su Peugeot, dejando una bruma de velocidad a lo largo de su ir y venir por el camino aLa Plata…Con el homenaje ruidoso de su bocina a la muchacha que se cruza en su camino…Con la burla de su carcajada ante lo que no entra en sus gustos “a la moda”.Con su optimismo de los veintiún años, que no conoce obstáculos, que siempre eleva los brazos para seguir apretando sueños, quizás antes de soñarlos… “Para que no tengan tiempo a piantarse, para que no se vayan muy lejos.” Con ese realismo lleno de simpático desenfado, de este muchacho moderno que, sin embargo, para sus arrestos de hombres sigue guardando como libro de cabecera el código antiguo de una generación antigua de “hombres grandes” que admitían en la rueda su precoz y atrevida adolescencia…

Por eso “El Flaco” siempre esta para jugarse por cualquier cosa, “para defender la suya o la de los amigos”. Para abrir generosamente el bolsillo para lo que hace falta, sentirse dispuesto a cualquier gauchada preguntando primero “si el tipo de la gauchada camina bien”, y “avanzar” cuando las palabras ya están de más… “Con los arqueros juiciosos nunca pasa nada”, repite como una sentencia… “El que se preocupa por un delantero es mejor que largue este laburo”, comenta despreciativamente…

“¡De este laburo fenómeno, que quiero mas que a mi vida…! ¡Y yo lo vi trabajar…! Yo lo vi un par de mañanas cuando Zubeldia lo obligaba a pelarse las rodillas sacándole el aliento a pelotazos…

Y pocas veces vi tipos con ese mismo amor propio…Pocas veces tropecé en la vida con jovencitos de veintiún años que no quieren perder nunca como este. “El arquero es el que menos juega, pero la confianza de los demás empieza en el fondo…”

Poletti solo cree en Poletti…Solo cree en lo que el es capaz de hacer…Y por otra parte, quizá tenga razón…Poletti le dio ya un puesto de arquero de primera a los dieciocho años…Y un titulo de campeón a los 20…Y una casa, un Peugeot y ¡esta vida fenomena…! Así son sus sueños. Amarrándolos con las manos antes que se vayan muy lejos.

Osvaldo Ardizzone

Angel David Comizzo

Reportaje publicado en revista El Gráfico Nº 4302, Mayo de 2002

“Algunos jugadores me tratan de usted”

 

1 ¿Cómo definirías el último 3–0 a Boca?

 Un orgasmo.

2 ¿Cómo tomaste que Fonseca dijera que Ramón Díaz sólo habla con dos jugadores?

 A Ramón yo lo veo hablar con todos los pibes. El vestuario del técnico, y siempre él lo repite, está abierto para quien quiera traspasar la puerta. A Fonseca no lo conocí muy bien, esa declaración no me causó nada. Además, todos los técnicos tienen sus hombres confiables dentro de un plantel. Y no es de ahora, el que no entiende esto es porque no jugó al fútbol. Pasó siempre.

3 Si en una práctica D’Alessandro te tira la “boba”, ¿qué haces?

Le meto una patada en el pecho.

4 ¿Algún compañero o rival te trata de usted?

Sí, unos cuantos me han tratado de usted. Me causa una cosa, ¿viste?

5 El mejor y el peor árbitro de la actualidad.

Sánchez y Giménez son los que más me gustan. A los peores no los nombro porque después me pitan en contra, pero tengo a un par atragantados que no sirven para nada.

6 Cuando volvió, Enzo dijo que no tiraba la chilena porque lo tendrían que juntar en cucharita. ¿Vos no pensás lo mismo cuando volás?

Lo que pasa es que el doctor me tiene preparado el alambre para atarme, ja, ja. Dice que ya no vienen repuestos de este modelo.

7 ¿No exageras un poco con la voladita?

Siempre hay que vender algo (risas).

8 ¿Tenés algo de tu nombre: Ángel?

(Piensa) Yo me quería llamar Sergio.

9 ¿Qué es lo que más te gusta hacer cuando vas a Reconquista?

Estar con mi familia, sobre todas las cosas. Voy a mi casa, tomo mate con mi vieja, vienen mis hermanos, los amigos. Y después ir a pescar. Me apasiona hasta tal punto la pesca, que ni mi hermano ni mi cuñado quieren salir conmigo, porque yo los saco a las cinco de la tarde y vuelvo a las ocho de la mañana del otro día. Me relaja un montón la pesca. No hay nada mejor que estar anclado en el medio del Paraná, tomando un mate o un vino, picando algo y sin hablar con nadie, apenas viendo las estrellas.

10 ¿Es verdad que una vez te negaste a ser suplente de Fillol?

Algo así. Fue en 1987, el Coco Basile estaba en Racing. Yo me vine para acá, arreglé mi situación económica y fui a hablar con Basile. El Coco me advirtió: “Mire pibe, aquí el titular es Fillol”. Enseguida pensé: así no voy a tener la chance de nada, ni siquiera de pelearla. Entonces le dije al Coco: “Le agradezco mucho, pero yo no soy suplente de nadie”. Y me volví a Córdoba.

11 ¿Quién debería ser el arquero titular en el Mundial?

Burgos, sin dudas. Se lo ha ganado.

12 ¿Vos tenés todavía alguna esperanza de ir?

Sí, la tendré hasta el día en que Bielsa dé la lista definitiva. No la perdí por una sencilla razón: atajo en el arco más importante del país. Del mismo modo jamás perdí la ilusión de volver a River. Y aquí estoy.

13 Te cruzas a Castagno Suárez por la calle, ¿qué hacés?

Ni lo saludo. Yo soy frontal, demasiado, por eso a veces tengo mis problemas.

14 Gatti es tu ídolo, ¿vas a terminar como él, que a los 50 sigue diciendo que es el mejor arquero del mundo?

No, no es mi estilo decir esas cosas. Hugo y el Negro Baley fueron mis espejos. En ellos me miré para moldear mi estilo. Uno trae incorporadas ciertas cosas: en mi caso la intuición y una convicción futbolística, pero después uno moldea el estilo. El Negro me enseñó un montón de los secretos del arco.

15 ¿Qué secretos tiene el arco?

Por ejemplo, que el travesaño se me iba a caer en la cabeza si vivía debajo del arco; que el área debía ser mi segunda casa. Viste cuando se corta la luz en tu casa y vas a tientas dos pasos para allá, tres para acá y encontrás el aplique; bueno, lo mismo pasa con el área.

16 ¿Vas a llegar a los 70 con las mechas así de largas?

Sí. Me gusta el look de pelo largo. Y nada de canas… ahora vienen unas tinturas bárbaras.

17 ¿Cómo seguías el fútbol grande en Reconquista?

Mucho por radio, en una de esas a transistores, grandes, que tenía mi viejo. Se la sacaba de su habitación y me la llevaba a mi cama. En casa no había tele, así que cuando daban algo nos íbamos al centro a verlo en los negocios o, si pasábamos por la casa de alguno y estaba la ventana abierta nos quedábamos mirando desde la vereda.

18 ¿Cuál fue tu primer contacto con el fútbol grande?

Rosario Central. Llegó la posibilidad de una prueba, yo tenía que tomar una decisión, mi viejo quería que laburara pero me la jugué y me fui. Y después de 6 meses, a mí y a Oscar Tedini nos comunicaron que no teníamos condiciones, que nos dedicáramos a otra cosa. La moral se me cayó un poquito y me volví a Reconquista. Habré estado un mes y apareció Humberto Savoia, un poco mi padre futbolístico, me consiguió una prueba en Talleres y quedé. Después rompí tanto las pelotas con Tedini, que al final lo llamaron y también quedó.

19 ¿Era un precio justo 10 botines y 5 pelotas por tu pase, como quería pagar Central?

Me sentí muy mal. En Central me dijeron que me dedicara a otra cosa, pero Aurelio Pascuttini me veía ciertas condiciones y me quería dejar para la liga local. Fue entonces cuando el tesorero de Central ofreció delante mío los botines y las pelotas. Ahí nomás me levanté. “No puedo soportar que ofrezcan eso por mí”, dije y me fui. Sabía que podía estar perdiendo una gran oportunidad pero iba contra mi dignidad. Al mes llegó la chance de Talleres.

20 ¿Es cierto que Labruna no estaba convencido de ficharte en Talleres?

Es verdad. El me veía condiciones pero el que más le insistió fue Rodolfo Talamonti, su ayudante. Angel necesitaba un tercer arquero, porque ninguno de los importantes, Baley y César Mendoza, querían ir al banco. Y ahí calzó justo mi hacha: yo agarraba el banco todos los partidos, atajara uno o el otro.

21 ¿En Talleres llegaste a pasar hambre?

Hambre no, pero no pocas veces comí salchichas con arroz blanco. Yo tuve un conflicto en Talleres, quedé por el 20 por ciento, justo había nacido mi hijo y tuve que reventar el auto para poder pagar la casa. Me sirvió: cuando estuve mejor, aprendí a valorar un montón de cosas.

22 ¿Para ser arquero hay que estar un poco loco o ser muy masoquista?

Hay que ser muy inteligente. Este es un puesto para inteligentes, al menos según la manera que yo tengo de sentir el fútbol. No se trata sólo de volar de palo a palo, sino de leer el juego, buscar que la jugada sea más sencilla antes de que se transforme en peligro. Así como lo hizo Amadeo, el maestro de todo, el Flaco Errea y Hugo.

23 En los 60 había una frase que decía: “wines locos, arqueros boludos”. ¿La suscribís?

Para nada. El de arquero es un puesto difícil, sufrido, ingrato pero de mucho reconocimiento también.

24 ¿Y hay que tener el ego potenciado también?

Mucha capacidad de absorción en circunstancias difíciles, diría yo. Y el que ve eso es el técnico. El DT ve si tenés las pelotas suficientes para recomponerte enseguida de un error. Burgos es el primero en ese rubro.

25 De los que se quedan pateando en las prácticas, ¿quién te tuvo más de hijo?

El Loco Willington, en Talleres. Le pegaba de una manera monstruosa. También me las metía en la cara, me decía que había que aguantar. Trabajaba más para él que para mí el hijo de puta, se divertía.

26 ¿Cómo hiciste para llevarte 11 materias de 11 en tercer año?

El estudio no era mi fuerte. Lo mío era volver de la escuela y aprovechar las horas libres que me daba mi viejo para ir a jugar a la pelota. Mi vida siempre fue una pelota de fútbol. Yo fui arquero desde la panza de mi mamá, siempre sentí una atracción especial por el arco.

27 ¿Por qué te colgó Amadeo Nuccetelli, el presidente de Talleres?

Hubo una huelga de profesionales, él vendió a los más grandes y a mí me sindicó como cabecilla, aunque era de los más jóvenes. Me citó en su oficina y me dijo: “No vas a jugar más en este equipo”. Para qué. Me subí al escritorio y lo agarré del cogote. Lo empecé a putear de arriba abajo. Aparecieron los dela Comisióny me sacaron. Estuve un año sin jugar, entrenándome solo. Cuando se fue Nuccetelli, asumió Macías y llevó como técnico ala Pepona Reinaldi, que había sido compañero mío. Un día estaba tomando mate en la puerta de casa y aparecióla Pepona.“Qué hacés, escoba de bruja?”, le dije, porque así lo llamábamos. “Quiero que seas el arquero”, me contestó. Y arreglé a los dos días.

28 El gol más bobo que te comiste.

Uno de Craviotto, en la cancha de Estudiantes, en la época de Menotti. La pelota me picó adelante, tomó un efecto rarísimo, yo salté y me pasó por arriba. Craviotto estaba atrás y metió la cabeza. Los medios me mataron. A los pocos días me crucé a Amadeo Carrizo por el club y me la dejó bien clara: “No se preocupe pibe, todavía se va a comer 300 goles bobos más, el tema es que no sean todos en el mismo partido”.

29 Tu mejor partido.

Fue el más amargo también: la final contra el Cruzeiro, en Brasil, porla Supercopa91. Nunca quise ver el video de ese partido. Y lo tengo en casa, guardado.

30 ¿Son parecidos Angel Labruna y Ramón?

A Don Ángel lo tuve poco, aparte él se manejaba más con los grandes. De Ramón puedo decir el crecimiento que tuvo desde su época de jugador, para mí fue notable.

31 ¿Por qué creés que Bilardo te llamó al Mundial 90 cuando se lesionó Pumpido?

No sé, lo habrán presionado. Ese fue uno de mis mejores años, estuve a punto de batir un récord de Amadeo, tuve el mejor promedio del torneo y sin embargo Bilardo llevó a un arquero de Ferro y a Goyco, que hacía dos años que no atajaba.

32 ¿Es una cuenta pendiente para vos no haber jugado nunca en la Selección mayor?

Jugué algunos partidos en un juvenil de Pachamé. De todos modos, yo no tengo cuentas pendientes con el fútbol. Dios me dio lo que merezco.

33 ¿Meter un gol es una de tus metas antes de retirarte?

La otra vez le dije a Ramón: “Mirá que si vamos ganando 3-0 enla Bomboneray hay un penal, lo voy a patear, eh”. Me dio el OK, pero no se dio.

34 El rival más difícil de enfrentar en el país.

Guillermo Barros Schelotto: es un enano que cuando se dedica a jugar es bravísimo. Otro difícil es Cardetti.

35 ¿Qué hacés si vas por la calle y encontrás tirada una radio amarilla como la del ‘92 en la Bombonera?

No la toco ni en pedo, sólo la miro. Si ese día ganábamos o al menos empatábamos, hubiésemos salido campeones.

36 ¿De verdad cumpliste 40 años o tenés un par más?

Siempre existió ese mito. No (risas), no  fui a Paraguay ni a África todavía. En cualquier momento voy para allá y me traigo un pasaporte con menos.

37 ¿No es poco serio jugar para un equipo llamado Carnicería Raffin?

No, era buenísimo. En ese equipo de barrio me inicié en el baby fútbol, algo que está muriendo lamentablemente. En ese equipo, cuando tenía 11 años, me hicieron la primera entrevista. La tengo guardada, está un poco amarillita. Ahí ya estoy vestido de negro, mi color favorito.

38 ¿Nunca le dijiste a Menotti: “Flaco, apiádese de mí, con el achique me fabrican 20 mano a mano por partido”?

No. Las decisiones de los técnicos no las cuestiono nunca. Aunque en esa época tuviera que trabajar un poco de bombero para apagar los incendios. Para mí, Menotti está en el pedestal de los entrenadores. No hubo, no hay ni habrá otro entrenador como él. Por lo menos, según mi manera de ver el fútbol.

39 La cancha más difícil en la que jugaste.

Las de Temperley y Chacarita. A las dos tuve que ir con Talleres, cuando ambos equipos se jugaban el descenso. Todos esos partiditos me los daba Baley. Un amigo, el Negro. Me decía: “Para que veas lo que es la presión, éstos te los dejo a vos”.

40 El mejor equipo que enfrentaste.

Cruzeiro. La noche del 3–0 eran imbatibles, nos aparecían por todos lados. Nunca vi nada igual, una cosa inexplicable lo que pasó.

41 ¿Te cuesta más la recuperación que en otras épocas?

Depende el día que entreno: si lo hago el día posterior al partido no me cuesta nada pero si lo hago al segundo, sí. A mí, hoy, me conviene jugar miércoles y domingo que una vez por semana; me mantengo jugando.

42 ¿Los arqueros son los giles de la película? Todas las medidas de la FIFA apuntan contra ustedes: pelota más liviana, arcos más grandes…

En un momento, esta gente de pantalón largo va a tener que tomar decisiones contra algunos entrenadores que viven del puntismo y la especulación. Y darles vía libre a aquellos que manden a sus equipos al frente, para que se vean mejores espectáculos, para que la gente salga más contenta.

43 La travesura que más recordás de pibe.

Una vez nos queríamos ir de mochileros y no teníamos un mango. Organizamos una rifa de una canasta familiar que nunca existió, le robamos el sello al colegio y nos fuimos con la guita de vacaciones. Nos alcanzó para las galletitas y latas de picadillo.

44 ¿Alguna vez te agarraste a trompadas con un compañero?

Me pegaron. Linda ñapi me dio en Talleres Tévez, un negro grandote como de tres metros. Estábamos discutiendo, jetoneando y me metió una piña terrible. Me bajó los humos. Yo era de pelearme bastante en esa época.

45 ¿En el ‘92 te fuiste de River porque te peleaste con Gallego?

Me fui porque Passarella tomó una decisión avalada por los dirigentes.

46 Eso ya lo leímos en todos lados. Es la explicación oficial.

Esa es la respuesta que te voy a dar.

47 ¿O te fuiste porque tenías mucha personalidad y chocabas con el DT?

Yo no chocaba con el técnico. Te repito: jamás cuestiono a los entrenadores.

48 ¿Passarella necesita ovejas mansas en sus planteles?

Sólo digo que si sos león adentro de la cancha no tenés por qué ser oveja afuera.

49 El defensor que te dio más seguridad en una cancha.

Siempre tuve excelentes marcadores centrales. Desde el Viejo Galván y el Viejo Oviedo, Higuain, Passarella, el Ruso Prátola, Darío Franco hasta Celso, el mejor defensor que hay en el fútbol argentino.

50 ¿Quién es el reconquistense más famoso: vos o Batistuta?

Batistuta, sin dudas.

51 Parafraseando a Maradona: ¿Passarella te cortó las manos en el ‘92?

Para nada.

52 ¿Creés que México tiene chances de estar entre los cuatro primeros en el próximo Mundial?

No. México tiene todo: infraestructura, buenos jugadores, capacidad económica, pero sus jugadores no tienen la mentalidad del jugador argentino. Creo que el técnico actual, el Vasco Aguirre, va a lograr muchos cambios en ese aspecto. Pero les va a llevar años.

53 La verdad, ¿la “ola” no te parece una boludez?

Es linda, a mí me gusta.

54 El mejor amigo que te dio el fútbol.

Mi amigo de toda la vida se llama Hugo y vive en Corrientes. Del fútbol no me quiero olvidar pero puedo nombrar a Oscar Acosta, al Ruso Prátola, Darío Franco, Carlos Reynoso, un técnico chileno que vive en México…

55 Una anécdota de Angel Labruna.

Hay muchas. Recuerdo los viajes de vuelta a Córdoba en colectivo, porque viajábamos en colectivo en esa época, eran un casino andante. Yo no jugaba porque era algo así como el ché pibe, me mandaban a cebar mate. Aparte, no tenía ni un cospel partido al medio.

56 ¿Cuál fue la última vez que fuiste al banco, antes del partido con Talleres en el arranque de este Clausura?

Qué sé yo… no recuerdo haber ido más de tres partidos seguidos al banco.

57 ¿No mandás en cana a tus compañeros con algunos gestos?

No, para nada. A veces uno hace cosas que no se da cuenta porque está muy inmerso en el partido. Por ahí te ponés loco y no te das cuenta de que hay 50.000 personas mirándote. Aparte, en el equipo hay jóvenes que tienen cosas que aprender todavía.

58 ¿Hasta cuántas horas antes creés que un futbolista puede tener sexo sin que influya en su rendimiento?

No lo sé, eso está en cada uno. El problema no es el sexo en sí, sino el desgaste que rodea al sexo.

59 Cuando empezabas eras el cebador oficial de mate. ¿Qué pasa si hoy mandás a un D’Alessandro o a un Cavenaghi a cebar?

Ceban, los pibes son muy ubicados.

60 ¿Seguís pensando que Colón prepara jugadas para pegarles a los rivales, como dijiste en el torneo pasado?

Sí. No sé si para pegar pero sí para hacer foules. Porque si a vos te va a bloquear un defensor para que otro meta el gol, es foul aquí y enla China. CastagnoSuárez dijo aquella vez que estaba parado y se ve en la imagen que él arranca hacia el área para bloquear mi posición. Hasta Elizondo me dijo después: “Angel, discúlpame, me equivoqué”. Sin embargo, algunos tontos que no saben nada, como Juan Bava, dicen que yo fui a chocarlo. Bava no está en condiciones de opinar porque no fue un buen árbitro.

61 ¿Nunca tuviste ganas de ir al baño cuando estabas atajando?

No, por suerte nunca me pasó.

62 ¿Asumís como un error el rebote que diste en el River–Racing del torneo pasado que derivó en el gol de Bedoya y le dio el título a Racing?

No. Fue un gran acierto de Bedoya. Sólo aquellos que no saben de esto pueden opinar que fue un error mío. Sólo aquellos que se creen que son grandes salidores y cuando atajaban, el travesaño se les caía en la cabeza.

63 Tu principal vicio.

El entrenamiento.

64 Un programa de TV de la infancia.

”Titanes en el ring”. Hace poco tuve la suerte de conocer al Ancho Peucelle, a los 72 años.

65 Un tema musical.

Me gusta el folklore y la música romántica: Horacio Guarany, los Ayala, un amigo mexicano que canta muy bien y se llama Marco Antonio Solís. Soy un romántico, si no, pregúntenle a mi mujer (risas).

66 Armás una mesa para hablar de fútbol. ¿A quiénes invitás?

Invitaría pero no hablaría. Me gustaría escuchar al Flaco Menotti, a Valdano, a Reynoso, a Tomás Boy, un DT mexicano, y al Negro Nieva, un amigo. Ah, y a Pacho Maturana.

67 ¿Racing fue un campeón mediocre en el Apertura?

Fue el campeón, nada más. No fue el que mejor jugó, sin dudas.

68 ¿No tuviste miedo, en 1992, cuando entró un hincha a la cancha de Central para pegarte?

Ni me di cuenta. Ese día estaba ordenando un tiro libre y cuando giré la cabeza tenía la piña encima, no tuve tiempo ni de asustarme.

69 ¿Cuál fue el primer llamado que hiciste después del último 3–0 a Boca?

A mis hijos, porque habían ido a la popular y quería saber si estaban bien. Y también que me dijeran que lo merecía. Fue lo más grande que me pudieron haber dicho.

70 ¿No te molesta el pelo tan largo para atajar?

Uso vincha, lo que pasa es que no se nota.

71 ¿Haber ido a Boca en el ‘97 habría sido el error más grave de tu carrera?

Sin dudas. No se dio porque el técnico del León decidió disfrutarme en su club. Dijo: “No, yo a Comizzo lo disfruto domingo tras domingo”.

72 ¿Cómo hacés para tener buena relación con Astrada y Ramón Díaz, que no se quieren nada entre ellos?

¿Qué tiene que ver? Yo no los veo mal. A Leo lo conozco desde que subió a Primera, tengo una gran relación, lo mismo que con Ramón. A mí nadie me digita las amistades. Cada uno con sus problemas, loco, que si tienen problemas entre ellos, se arreglen. No tengo por qué hacerme cargo de los problemas de los demás.

73 ¿Qué hacés si el día de mañana prendés la tele y ves a tus hijos en un Reality Show?

Me voy, los busco y los saco de los pelos. Les arranco la cabeza a trompadas. Y ya saben que lo haría.

74 El récord en cubrir los 800 kilómetros Buenos Aires–Reconquista.

Solo, un poco menos de seis horas. Con la familia, nueve. Tengo muy presente un consejo de mi vieja: “Cuando te quieras matar, mátate solo”.

75 ¿Qué enseñanzas en relación con el laburo te dejó tu viejo?

Mi viejo era albañil, pero siempre nos recalcó que la única herencia que nos podía dejar era el estudio. Yo tuve varias oportunidades para venir a Buenos Aires, aun antes de Talleres, pero no se hizo porque mi papá quería que terminara los estudios.

76 ¿Te gusta la música que hace Burgos?

No.

77 ¿Cómo fue la primera vez que conociste personalmente a Gatti?

En Córdoba, antes de un Boca–Talleres. Estábamos en el mismo hotel y lo que más me sorprendió era que estaba tomando una copa de vino blanco antes de jugar. Me dijo que eso lo relajaba.

78 ¿Qué recordás de los regionales que jugabas con Racing de Reconquista?

Haber sido partícipe del mejor grupo humano que integré. Todo ahí se hacía a pulmón, hasta para los guisos que comíamos llevábamos cada uno lo que tenía.

79 Alguna vez dijiste que un malnacido echó a correr los rumores cuando Passarella te limpió de River. ¿Quién fue?

Estuvo hasta hace poco en el club, sólo eso te voy a decir.

80 Muchas veces dijiste que en River jugarías gratis. Una duda, entonces, ¿de qué vivís?

Me paga River. Digo que si, llegado el caso, tuviera que jugar gratis en River, lo haría sin problemas.

81 ¿Cómo es atajar con un dedo fracturado?

Doloroso, sobre todo cuando terminaba el partido. El tema era sencillo: se me había quebrado el dedo y tenía que atajar igual, porque se venían las definiciones. El doctor me metía 2 o 3 infiltraciones por partido, antes de salir. Por suerte pude atajar tres penales en la final y el Morelia salió campeón por primera vez en su historia. Fue el año pasado.

82 ¿Qué se siente ser compañero de chicos que podrían ser tus hijos, como Cavenaghi?

Hay una buena relación, de respeto mutuo. Por ahí, tener a mi hijo o a los amigos de mis hijos de la edad de muchos compañero míos, me ayuda a comprenderlos en muchas cosas; no a aceptarlos, pero sí comprenderlos. A veces me hacen enojar los guachos, como mis hijos, pero es todo pasajero.

83 ¿Y que te haya dirigido el padre y ahora el hijo (Labruna)?

Todo bien. Soy duradero.

84 Sos de la generación que fue a Malvinas. ¿cómo te pegó?

Si me tocaba ir, me encerraba en la isla y no me encontraba nadie. No tengo por qué pelear por cosas que no tenían razón de ser. Mi hermano más chico fue, por suerte la puede contar.

85 Tres palabras con sabor a fútbol.

El Maracaná, un templo del fútbol; la pelota misma y el choripán.

86 Para navegar: ¿un crucero o Internet?

Nooo, ni un crucero, dame una balsa o una lancha. Internet lo manejo, lo conozco, porque si no sería un analfabeto, pero dejá.

87 ¿Qué sería del mundo si le quitaran el fútbol?

Nunca lo pensé… En realidad, sabés la cantidad de gente que tendría que empezar a laburar de otra cosa, ufff…….

88 Un prejuicio que intentás superar.

No tengo.

89 Tu minuto diario de gloria.

Que mis hijos no se olviden de saludarme antes de ir al colegio. Por eso a veces me enojo.

90 ¿Cómo fue pasar de héroe a villano en México: te crucificaron por la final perdida con el León y te idolatraron por la ganada con el Morelia?

Yo había tenido un año espectacular en el ‘97. Y en esa final, el árbitro Brizio cobró una boludez tremenda: un penal con la pelota fuera de la cancha por una patada que le pegué a Hermosillo. Después me decía: “Negro de mierda, argentino de mierda, atájala”. Está claro: ese año tenía que salir campeón Cruz Azul, listo. Y a mí me crucificaron por esa jugada.

91 ¿De qué club son hinchas tus seis hermanos y tu mamá?

 

El Gordo, el más grande de todos, es hincha de River. Yo soy fana de River. Después está Carlos, que es de Racing. Y después, siento un olor raro.

92 ¿Y tu mamá?

También siento un olor raro.

93 ¿Cómo es la convivencia con esa gente que “huele raro”?

De mi vieja tengo un montón de anécdotas, a tal punto que un día se vino para acá, yo no sabía dónde estaba y resulta que andaba con la hinchada de Boca. Y de mi viejo recuerdo una en especial. Cuando me tocó irme de River, mis viejos estaban en casa. Les conté todo lo que pasó, y después del dolor y todo, mi viejo me dijo: “Ahora me saco la camiseta de River que tenía arriba, que total tuve la de Boca siempre abajo”.

94 ¿Pensabas que Rojas podía meter un gol como el que le hizo a Boca?

No. Y lo cargamos bastante. Yo fui uno de los que más contento me puse con el reconocimiento de la gente hacia él. Cuando llegué al club, Ricki estaba en un pozo a15 metrosbajo tierra y Ramón metió la mano y lo sacó. Siempre lo cargo con eso. Es un tipo muy querido en el plantel, Ricki. Hay pocos profesionales como él: de ésos que se entrenan a muerte aunque no les toque jugar, que jamás tienen un gesto de fastidio ni hablan mal de nadie. Son los tipos que sirven.

95 ¿A Cardetti lo llamaste este año para saber cómo estaba?

No.

96 Una vez dijiste que ibas a jugar hasta que el cuerpo te mande una señal. ¿Recibiste alguna ya?

Tengo cualquier cantidad de señales (risas). Tengo más dolores que España. Y mirá que España tiene muchas Dolores, eh.

97 ¿Qué te ves haciendo en la segunda parte de este año?

Cuando termine el campeonato pienso agarrar a mis hijos, irme de viaje unos días y después a Reconquista a pescar. Me sentaré solo a tomar mate y decidiré qué va a ser de mi futuro. No lo tengo decidido todavía. Mi obsesión, hoy, son los 90 minutos del próximo partido.

98 ¿Te ofrecieron que te quedes como entrenador de arqueros?

Me ofrecieron que me quede a trabajar en el club, pero no en el área específica de arqueros. Así como una vez dije que  volvía hasta de utilero, yo en River colaboro en lo que me pidan porque es un club al que quiero demasiado. Eso no quita que mi deseo, cuando deje de jugar, sea ser técnico. Eso lo tengo claro.

99 ¿Estás más cerca de seguir o de dejar?

No lo puedo decir hoy. Lo analizaré cuando termine el campeonato.

100 ¿No te pasaste de chupamedias cuando el año pasado dijiste: “Si River sale campeón hay que hacerle una estatua a Ramón”?

Fue un juego con el periodista. El me dijo que le estaban preparando una estatua a Merlo y yo le contesté: “Y bueno, se la hacemos a Ramón nosotros”. Sólo eso. Yo no soy chupamedias de nadie, nunca lo fui ni lo voy a ser, gracias a Dios. No está en mí.

Ricardo La Volpe

Nota publicada en revista El Grafico Nº 2914, 13 de Agosto de 1975

La pregunta que se hizo el país después de la noche con Boca…

Dígame… ¿Se puede saber quien es ese La Volpe?

 

Fíjese que me lo fui a ver a ese Ricardo La Volpe justo antes de la noche de Boca de la que salió hablando todo el mundo y preguntándose, porque yo lo oía por todas partes, quien era y de donde había salido con esa pinta y ese atrevimiento medio a lo Flaco Poletti y medio a lo Loco Gatti hasta en eso de las bermudas, comentaban, y mucho mas en ese descaro para trabajar el cero con mas flema que un ingles y con mas experiencia en el minutero que un relojero suizo. Porque, como me dije a mi mismo, no cualquiera es capaz de desafiar a la tribuna de Boca, nada menos que en la propia cancha de Boca, cuando esos tipos se están jugando la esperanza de un campeonato y se les aparece ese personaje que las agarra todas y encima se queda con la pelota entre las manos y se la pasa mirando con un gesto que dan ganas de matarlo, igual que si fuese el propio Flaco Poletti en los buenos tiempos de Estudiantes; porque yo me pongo en el lugar de ellos cuando ese La Volpe, después de hacerse el pensativo, se la da al marcador de punta para que el marcador de punta se la devuelva, y así sigue y sigue mientras el reloj camina y camina detrás de ese cero que para esos tipos, que uno se pone en su lugar, puede significar el mismo campeonato… Aunque después, como le escuche a la mayoría, no fue solamente por eso que salieron todos hablando de el y preguntando quien era y de donde había salido, sino por todas las otras cosas que hizo, hasta para que yo reconozca, fíjese, que no hubo uno, mire lo que le digo, uno, que no hubiese tenido una palabra de admiración, aunque fuera con bronca o lo que sea, pero lo dijeron lo mismo; porque todas las hinchadas son así, que al final terminan por reconocer lo que realmente vale. Y que ese La Volpe fue una cosa bárbara, se lo afirmo sin ninguna exageración, como que yo caminando por la calle Brandsen hasta Almirante Brown no oí otra cosa que hablar de ese La Volpe; así como comenta la gente después del partido, que hacia mucho que no veían un arquero como ese bajo los tres palos y cortando arriba y trabajando afuera, porque, ¿Cómo podes explicarte, ese zurdazo de Felman?, mira vos, cuando ya había balanceado a su izquierda y el mendocino se la cambia de palo, y ese, ¿Cómo es? La Volpe, que reacciona y vuelve y fue una barbaridad, te garanto que todavía no la puedo explicar, como esa que le tapa al pibe Sánchez y después otra a García Cambón, porque, decime vos, a cuanto estaban los dos del gol cuando tiraron y ¿Qué podían ser?; ponele unos cinco metros; mas no, seguía diciendo ese tipo del gorro de lana con los colores de Boca, y no te digo nada cuando sale a cortar arriba, que si vos te fijaste bien no perdió una pelota, ni una, aunque tuvo que aguantarse el lomo de cuatro o cinco de los nuestros que iban a peleársela, y, vos lo viste, parecía que tenia un radar para ir a buscarla justo, sin usar ni una sola vez los puños, como lo hace la mayoría; pero claro, ahora vos me decís que esta en la selección, y ahora me lo explico, porque ¿Cómo no iba a estar en la selección un arquero como ese, que se llama La Volpe, dijiste…?

El pibe del barrio

 

Y, fíjese, como es la casualidad que yo lo fui a ver a ese Ricardo La Volpe justo el día antes de esa noche con Boca; así que nunca pude adivinar lo que podría ocurrir al día siguiente, que sabe uno, si en una de esas lo goleaban y entonces nadie hubiese preguntado quien era y de donde había salido ese La Volpe… Yo mas fui a verlo porque para mi era, era buen arquero antes de lo de Boca, y por eso de que a un tipo medio anónimo como el lo sale llamando el Flaco Menotti para la selección, nada menos que para la selección, junto con toda la fama del Pato Fillol. Y aparece por primera vez allá en Montevideo como si nada, como si siempre hubiese vestido la casaca argentina; que yo por eso fui a verlo no por otra cosa… Y, mientras tomamos un par de cafés, me contó como era la vida de un jugador que nació en el pueblo y después llega a jugar en el club del mismo pueblo, así de chico como Banfield, donde todos lo conocen desde muy purrete, y, claro, todos se sienten con el derecho de tratarlo como si fuese el hijo o uno de la familia, ¿se da cuenta?; “y usted mismo lo puede comprobar, me dice, apenas se ponga a charlar con cualquiera sobre mi en seguida le van a contar la misma historia: ¿Quién Ricardo?; si a ese mocoso lo conozco desde que era chiquito así, cuando jugaba de nueve en el intercolegial para el equipo del Manuel Belgrano, y  ¿cuanto tendría?, diez años, póngale, claro, que fue justo cuando llego a la décima de Banfield como arquero, y hasta le puedo decir que era tan grande como ahora, y ni nosotros ni nadie, ni el mismo, podía pensar de que llegaría a la primera del club”, porque todo eso se lo van a contar seguro, me dice La Volpe sonriendo con intención…”¿Sabe?  Y de a poco fui queriendo mas el puesto, que si le digo, en eso tuvo mucho que ver la influencia de Carrizo, si, de Amadeo ¿de que otro Carrizo podía ser?; para mi el mejor arquero del mundo, al menos de los que conocí en los veintitrés años que tengo… Y lo conocí por mi papá, que era gran hincha de River y me llevaba a verlo todos los domingos, y ¿vio como somos todos los pibes?; empecé a estudiarlo y a imitarlo en todo lo que podía… Seguía en el secundario, un poco como chofer y mecánico de los micros que tenia papá para transporte escolar del Colegio del Huerto, ¿lo conoce?; pero, como pasa siempre, abandone todo por el futbol, aunque me hice bastante entendido en motores, que a mi me puede dar cualquiera que se lo hago andar seguro…” Un tipo singular me va pareciendo este La Volpe, a quien cada vez asocio mas al que vi en los tres palos en la noche de Boca y las pocas veces que lo vi antes, como allá en el Centenario…Con esa sólida personalidad de los que se sienten seguros y capaces en cada actividad que acometen, y en eso tal vez no guarde mucha analogía con su gran ídolo Amadeo, siempre menos audaz en sus afirmaciones. Uno piensa que Amadeo llego a lo que fue porque nació genio para los palos, y este La Volpe ya esta llegando por que se lo propuso al impulso de su atrevido y vigoroso temperamento y hasta de su vanidad… , que, en eso, es mas Antonio Roma, aunque este La Volpe sea mas excéntrico, mas de esta generación, mas en el molde de los Gatti, de los Poletti…Y eso lo advierto mas cuando me habla de los comienzos, “porque, claro, usted ni se imagina lo que me costo subir y ganarle a todas las criticas por eso de que a uno lo conocen desde que era chiquito así, como le dije antes, porque, ¿Qué se cree, quien es este loco?; porque en seguida lo bautizan loco, que pretende jugar fuera de los palos como el Loco Gatti o el Flaco Poletti,. No sabe cuantas veces tuve problemas al comienzo para salir del estadio, hasta agarrarme a trompadas en la calle, aunque ahora por suerte esté mucho mas calmado, por eso de que me casé hace un año y medio, y mas todavía que voy a ser padre en estos días… ¿Y sabe por que pasaba todo eso? Por esa reacción natural que existe para con los jóvenes que aparecen con un estilo distinto y con otra mentalidad, mas cuando en este club existió por muchos años un ídolo como Righi, que jugaba en los palos y volaba, ¿vio?” Y ¿este loco quien es, que se cree, que viene a cambiarnos todo el libreto mental que tenemos?, piensa la gente… ¿Qué se hace el raro?

El culto a la personalidad

 

Y compruebo cada vez mas que Ricardo vuelve a insistir con eso de la personalidad, sin duda porque se siente muy orgulloso de la suya, cuando me dice, por ejemplo, si uno tiene que ir cambiando la manera de pensar porque se deja influir por las criticas o los consejos gratuitos de los demás, “porque, mire usted, si yo me hubiese dejado dominar por todo lo que me dijeron cuando agarre la primera en el setenta y uno, porque me hayan sorprendido con un pelotazo por arriba por estar adelantado, según ellos, que por culpa de este loco hemos perdido el partido, y aquí en Banfield, no se gana muy seguido, ¿no cierto?, y entonces iba a renunciar por eso a mi manera de pensar de que el arquero es un jugador mas del equipo y que debe saber tanto en los palos como en el área, de todo que aprendí de Amadeo, al que no admito ni que discutan…Lo que todavía me cuesta es pegarle bien a la pelota y meterla en el pecho o al pie del compañero que elijo, como lo hacia el maestro como Gatti o como Irusta, no tan alto como la tiro yo ¿vio?, media llovida, sino mas fuerte y mas baja…Por eso le digo que para mi un arquero debe tener, aparte del talento natural para el puesto, personalidad y experiencia; pero fíjese que yo admito incorporar cosas nuevas, pero cuando las admito como buenas y no simplemente por someterme a un consejo mas si va en contra de convicciones propias. Por ejemplo, como me paso con Pizzuti cuando estaba en la selección juvenil para Cannes y me exigía que trabajase arriba con los puños, “porque a usted, alla en Europa, me decía, lo van a meter en el arco con pelota y todo…” Y ahí tiene, siempre se lo discutí; por eso creo que me sacó; ¿pero si eso conspiraba contra mis ideas, por lo menos aquí, en la Argentina, le dije que allá en Europa ya me las iba a arreglar, que usted, aquí, nunca me va a ver ir arriba y usar los puños para dejar la pelota corta en el rebote, no hay caso nunca me va a ver porque prefiero asegurarla y patearla para mi equipo; así que me va a tener que convencer que lo otro es mejor…Y ahí tiene, ahora Menotti me lleva a la selección, a mi, un jugador de Banfield que muy pocos conocen, y tiene el gran merito de decirme: “mire,La Volpe, usted juegue como lo hace en Banfield”, y solo me recomienda que: “ en el saque usted trate de sacarme a los costados buscando a los marcadores de punta y a los volantes echados a la raya”; solamente eso me dijo, porque me eligió por lo que vio en mi, admitiéndome lo mío y no cambiándome, que si no le digo que no podría entenderlo…Por eso se lo agradezco de veras a Menotti, como lo dije antes…”

Con Boca lo conocimos todos   

Por eso le decía, fíjese usted, esa casualidad de ir a buscarlo a La Volpe justo el día antes de esa noche del empate con Boca, del que salió hablando todo el mundo y preguntándose, como yo lo oí en todas partes, quien era y de donde había salido ese que ahora vos me decís que esta en la selección, y te digo que esta bien, y me lo explico porque, como no iba a estar en la selección un arquero como ése, que se llama La Volpe, dijiste…

Osvaldo Ardizzone   

Norberto Scoponi

Nota publicada en revista El Grafico Nº 3842, 25 de mayo de 1993.

Lleva doce años atajando en la primera rojinegra. Fue tres veces campeón y ahora llego a la Selección Nacional.

 

Scoponi Vive En El Arco De Newell’s.

Largo cabello ondulado, pinta de gringo tranquilo, look de jugador de los `80. Norberto Hugo Scoponi lleva doce años como titular en Newell’s Old Boys y trece en el plantel profesional. Es el arquero de mayor permanencia en un mismo club, después del interminable Pedro Catalano.

Es el Norbertito que trabajaba en el negocio de forraje y carbonería de sus padres, Marino y Carolina, mientras sus hermanos mayores Oscar y Héctor repartían leña en las panaderías. Aquel pibe, hoy hombre, vive un momento muy especial; a los 32 años llego ala Selección, cuando ya parecía un sueño imposible.

“Teníamos forraje y carbonería y, al lado, un galpón grande con un deposito de leña. Como yo era el mas chico atendía con mis viejos a los clientes que venían a comprar, mientras mis hermanos, seis y doce años mayores que yo, salían a repartir con el camión a las panaderías”, recuerda el gringo en su moderno negocio de ventas de motos del centro rosarino.

La vieja carbonería y casa paterna se han transformado en la empresa de Transporte Marino Scoponi e hijos, en la calle Callao entre Fragata Sarmiento y Comodoro Rivadavia, del barrio Acindar, en la zona suroeste de la populosa Rosario.

El gringo, como el tango, no se fue jamás del barrio; vive en Fragata Sarmiento entre Callao y Ovidio Lagos, junto a su esposa Ángela y a sus hijos Norberto, de siete años, y Florencia, de tres. Allí adquirió tres terrenos en el `80 y construyo su casa actual, a la vuelta de los viejos.

“En frente de mi casa había un campo con tres canchitas donde armábamos equipos de barrio. De pibe jugaba de cinco y de nueve, pero como siempre me metía a jugar con los mas grandes me mandaban al arco, y no me disgustaba”.

DE LA CARBONERIA AL ARCO

 

La historia cuenta que su primer equipo de barrio fue el Deportivo Rosario, que dirigía el viejo Tonello, un canallon empedernido que le hizo la vida imposible cuando decidió ir a jugar a Newell’s.

En Deportivo Rosario jugaba de cinco con el Camello Di Leo y el Perro Perroud –ambos ex jugadores de Central y vecinos del barrio-; después pase a la Vecinal 25 de Mayo, donde ya jugaba de nueve”.

Finalmente, el viejo Dentesano lo llevaría al Club Impulso, el de Boulevard Oroño y Avenida Uriburu, por entonces una suerte de filial de Newell`s en la zona sur rosarina.

Y ese impulso le permitiría llegar a la sexta fuerte de Newell`s, pero ahora como arquero.

“Un día que Dentesano me vino a buscar porque había faltado el arquero; yo tenia doce años, y a esa edad uno siempre dice si: fui y ataje”.

Claro que corrían tiempos difíciles para el Gringo: a la mañana había que trabajar y a la tarde ir a practicar a Newell`s o viceversa.

“Mi viejo me hacia levantar todos los días a las 7 de la mañana; había que laburar en serio, no había lola: a la hora de poner el lomo se terminaba el futbol”.

 

“UNA MEZCLA DE GATTI Y FILLOL”

 

El taller de armado de motos es su orgullo y su otra pasión; ahí trabaja muchas mas horas que en la oficina. Es también el escenario de un dialogo a puro futbol, entre recuerdos y reflexiones…

-¿Te costo mucho llegar?

Nunca me volvió loca llegar a Primera. Cuando jugaba en la tercera, después del partido me iba, salvo cuando venían Boca o River, para verlos a Gatti y a Fillol, los dos arqueros que siempre me gustaron. Gatti, por las cosas que hacia, y Fillol, porque era mas centrado.

-¿Sos una mezcla de Gatti y Fillol?

-Por ahí tengo un poquito de los dos: no poseo tanta potencia en las piernas como Fillol, que atajaba con todo el cuerpo, pero si una buena colocación, y por ahí me animo a hacer algunas cosas de Gatti. Pero no soy ni uno ni el otro. A lo mejor el más parecido a Fillol es Goycochea.

-Esta convocatoria llega en un momento especial de tu carrera, jugas ahora con la regularidad que te faltaba…

En el torneo local, si; en la Copa Libertadores, no. En los campeonatos locales siempre tuve altibajos, aunque según una estadística soy el arquero mas regular en los últimos cinco años, con más de 300 partidos jugados y con la valla menos vencida. Ahora me siento mas tranquilo, los 300 partidos jugados dan experiencia.

-¿La Seleccióntodavía estaba en tu mente?

Siempre dije que quería una oportunidad, y se me da a los 32 años: tengo la chance de jugar un Mundial. Es difícil llegar a la Selección desde un plantel del interior. Cuando Central salio campeón, lo llamaron a Lanari y no a mi porque justo andábamos mal en el torneo local.

-¿Tu mejor atajada?

Fue contra el Bolívar en cancha de Newell`s, por la Copa Libertadores del `88. Vino un centro pasado desde la derecha, yo había salido a tapar el primer palo y el delantero le pego como venia, así que tuve que volar y la saque al corner en el segundo palo.

-¿El mejor gol que te hicieron?

El de media chilena en el área chica que me hizo Lujambio contra, Defensor Sporting en el Centenario, en la Copa Libertadores del año pasado: la agarro de espaldas y la clavó en un ángulo…

-¿El gol mas tonto?

El que me metió Moyano, un petiso que jugaba en San Lorenzo, en el año`88, en cancha de Boca. La pelota pico en el área, yo la quise agarrar con una mano y me la cabeceo justo por arriba…Medía un metro sesenta y me lo hizo de cabeza…

“UN SESENTA POR CIENTO ES DE SOLARI”

 

-¿Qué significa el indio Solari en tu carrera?

Es el técnico que me marcó el camino, una especie de segundo padre porque en momentos difíciles siempre estuvo conmigo.

-¿Por eso respaldaron su retorno los jugadores mas grandes?

Para nosotros era el técnico ideal para este momento del equipo, porque le dio mucho a Newell’s y los jugadores no le dimos un titulo. Ese año nos salvamos del descenso y se fue Central. Salimos dos veces subcampeones con el indio, una a seis puntos de River y otra a un punto de Central, por eso los jugadores les debemos un campeonato.

-El proceso anterior de Solari parece similar a éste…

Pero ahora la gente no tiene paciencia, y esta equivocada, porque un 60 por ciento de lo que logro Newell’s en las ultimas temporadas se lo debemos a Solari, que estuvo tres años con el plantel y dejó un equipo bien armado, que después salio campeón con Yudica.

-¿Cuál es la explicación de los clásicos sube y baja de Newell’s?

Explicación no hay. Por ahí puede ser que la institución no este preparada para jugar dos torneos al mismo tiempo, porque el plantel no es muy grande; también tuvimos muchos lesionados y falto tiempo para hacer una buena pretemporada. Bielsa decía siempre que en el futbol hay una gran paridad y que el equipo que sabe aprovechar un detalle gana el partido. Antes hacíamos el 60 por ciento de los goles con pelota parada y ahora ni nos acercamos.

Tranquilo, campechano, casi pachorriento, su buen humor ya es famoso en Rosario, y para eso de las bromas tiene antiguos socios: el Tata Martino,la ChanchaCozzoni, el Negro Zamora y al Chocho Llop, los grandes amigos en las buenas y en las situaciones mas difíciles…

Vaya esta anécdota como pintura, tan autentica como el Gringo.

“Un día ganábamos tres a cero en el Parque, muy fácil, hasta que en los últimos diez minutos nos hicieron dos goles. Entonces viene un corner en el ultimo minuto y escucho que el Flaco Theiler me grita: “¡Es tuya, Gringo!” Yo lo miré y le contesté mientras saltaba: ¡No…! ¿¡Que va a ser mía si esta pelota es del club?!”

MIGUEL PISANO

Hector Rodolfo Baley

Reportaje publicado en revista El Grafico Nº 3260, 30 de marzo de 1982

CONTRA ALEMANIA, BALEY ENTREGO LO MEJOR, CORTO LAS DUDAS, GANO APLAUSOS…

 

TAPÓ EL PASADO, ATAJÓ EL FUTURO

 

Íbamos conversando, cerca del mediodía, a orillas del Paraná. El viento frío le borro de un manotazo las últimas huellas del sueño que se había ganado. Primero dijo en broma:

-Después de este partido creo que voy a dormir tranquilo por un mes.

Después se puso serio:

-Estaba necesitando una actuación como esta. Ya no podía más. Hasta Viviana, mi mujer, estaba empezando a dudar de que yo pudiera ser arquero. Mira que raro: me había acostumbrado a tomar un tranquilizante para descansar bien la noche anterior a un partido, pero esta vez no tuve necesidad dormí fenómeno.

Baley iba de la mano de Jonathan, su hijo, que ese día cumplía cuatro años. En la casa de sus suegros había quedado Ayelen –“Alegría” en un olvidado idioma indio-, la hija menor. El frío encrespaba las aguas y le había quitado al arquero la posibilidad de montar su lancha y meterse por algún recodo para pescar. La distancia que lo separaba de su Bahía Blanca natal le impedía ir en busca de jabalíes que le permitieran ejercitar su otro gusto, la caza. San Nicolás, silenciosa, invitaba a charlar deteniéndose en detalles, volviendo atrás si fuera necesario, desmenuzando, yendo al fondo. Había tiempo.

-En Puerto Comercial de Bahía Blanca, donde empecé, jugaba de cuatro o de siete; jugaba al básquet, al voley, a todo. Pero lo que menos me gustaba era el futbol. Somos cuatro hermanos y como papá era arquero y a ninguno de nosotros nos tiraba el puesto, un día pensé que alguno tenía que darle el gusto al viejo. Fui al arco y me quedé.

Anduvimos despacio entre silencios y confesiones, buscando un lugar donde sentarnos. Baley dijo que quería ser sincero, que había deseado que no lo visitáramos porque no le encontraba mucho sentido a la nota, que no la merecía porque no había hecho nada, que le disculpara la sinceridad. También confesó su timidez y estábamos en eso cuando le pedí que hablara de su puesto, de lo que significa ser arquero.

-Es una experiencia hermosa, pero también cruel. Uno participa de un juego colectivo pero esta solo. Es un puesto raro, ingrato. Un jugador se equivoca cuatro veces y no pasa nada; el arquero se equivoca una y su equipo pierde, o no gana. Hace unos días en una práctica de la Selección, Gallego hizo de arquero y después me decía lo difícil que era, lo distinto que se veía desde adentro. Y es así. Desde afuera parece más fácil. Date cuenta: tenes que cuidar una cosa que esta detrás tuyo, ni siquiera la tenes adelante…es un puesto de locos, o de bobos, como dicen algunos. El otro día, cuando Calderón hizo el gol lo tuve que festejar solo: todos los muchachos abrazados y yo ahí, en el área, levantando los brazos. Cuando le dieron esa patada a Maradona tenia ganas de ir al medio para encontrarme con el que le pegó, pero ni siquiera podes devolver un golpe.

Me decía de su admiración por Poletti, de la fuerza anímica que tenia y que su ideal de arquero es una mezcla entre aquel y Fillol.

-Fillol es un milagro de potencia física. Yo creo que técnicamente sé mas que el, pero tengo que reemplazar sus reflejos, sus piernas, pensando, anticipando la jugada, tratando de simplificarla. ¿Sabes quien me gusta?, el arquero alemán, Schumacher. Cambiamos camisetas y guantes. Me gusta, tiene algo del estilo que yo quiero; si el equipo no lo necesita nunca le pega arriba, saca corto, juega, sabe, ése sabe.

Ya estamos sentados frente a un vino que quite el frío y que empiece a llamar los recuerdos más cercanos.

-Es increíble, pero Menotti nos anticipo como iba a ser el gol de los alemanes. En la charla técnica nos marco a Hrubesch, Foerster y Briegel como los cabeceadores más peligrosos. Nos dijo que a ellos les alcanza con desviar la pelota porque los demás están muy atentos y si les cae cerca les dan al arco sin dudar. Y así fue, le rozó a Hrubesch y el “6” le pego con un fierro. Como estaría de preocupado que por un segundo pensé que  había sido culpa mía. Pero cuando saque la pelota del arco reconstruí la jugada y me di cuenta que no. Después en el vestuario Barbas me dijo que la pelota lo había rozado. De todas maneras, entraba, fue un tiro, pero un tiro en serio.

El primer plato se enfría; la conversación deriva hacia Pagnanini, que es de esos pagos; hacia Forteis aquel marcador de punta de Estudiantes del que saco una amistad y el nombre indio para su hija; hacia Sivori, ese ilustre nicoleño, hacia Patricio Hernández, cuya familia también es del lugar y el que habla mal de un Hernández en San Nicolás tiene que defender lo que afirma a trompadas.

-¿Menotti? Yo creo que no hace falta andar aclarando la amistad a cada rato. Con el hablamos poco, pero nos entendemos muy bien. En el vestuario me dijo que no quería un Baley distinto; que hiciera lo que sentía, que si quería salir a jugar con los pies que lo hiciera. Eso me hizo bien. Yo no se, a veces pasan cosas raras. En una de los últimos entrenamientos antes del partido, Menotti y Poncini me mataron a pelotazos y las saque todas. El flaco se me acerco y me dijo “¡muy bien, Chiche!” y nada mas. Creo que es la primera vez que me felicita.

Íbamos por el segundo plato. Algunos chicos se juntaron para verlo a través del vidrio. Baley miro a Ricardo Alfieri y dijo que para saber desde afuera si el esta concentrado o no, hay que observar si habla con los fotógrafos. Si lo hace esta metido en lo que pasa; en cambio, si se lo ve aparentemente concentrado en el juego, lo más probable es que este pensando en sus hijos, en Bahia Blanca, en la caza o la pesca.

-Soy así, distraído. En ese sentido no soy buen profesional. Yo no tengo derecho a entrenar como un loco en la selección y volver a mi club para trabajar menos de la mitad. De una buena vez tengo que cambiar eso. ¿Ves?, en estos lindos momentos que te da el futbol me doy cuenta de los años que perdí entre amarguras. ¿Para que, si pude pasarlo mejor?

Cuando el café humea aparece en el periodista una pregunta al comienzo confusa, temerosa. Baley la hace fácil. Tiene que ver con su piel, con su ser de hombre negro. Y me cuenta que no tiene problema en hablar de eso. Realmente tuvo problemas con su negritud; hubo una época en que creyó que su color lo separaba de la gente, lo hacia distinto y hasta antipático. El complejo fue desapareciendo.Viviana, su esposa, asistente social, fue el bastón en que logro apoyarse para salir de esa absurda convalecencia.

-Me gustaría saber cual es mi origen, el de mi apellido. Creo, pero no estoy seguro, que mis antepasados eran de una colonia inglesa. Mi abuelo era negro.

Con el primer cigarrillo le pregunto si alguna vez se le ocurrió ponerle un acento a la “a” de su apellido. Sonríe. Suena muy ingles, tanto como el bíblico nombre de su hijo.

-Si, entré muy, pero muy nervioso. A mi no se me nota, me trago los temblores. Es cierto, la gente empezó aplaudiéndome casi como una cargada, como en Mar del Plata, contra Checoslovaquia; después aplaudían en serio y me tranquilice definitivamente. Soy un tipo violento, aunque no parezca; cuando juego al medio en la Selección le pido a los muchachos que no me empujen, que no me den patadas porque tengo miedo de reaccionar mal. Estoy cambiando; mis hijos me están transformando, pero a veces no puedo contenerme. En Mar el Plata, cuando me gritaron segundón de Fillol desde el otro lado del alambrado, aguante un rato, después exploté y tuvieron que agarrarme. Tuve la satisfacción de que los que rodeaban a ese tipo terminaron señalándolo. Era un cobarde.

Volvemos a su casa. Fotos con la familia. Que mejore el tiempo para ir a pescar. Que a Chocolate (para sus amigos porteños), que a Chiche (para quienes lo conocen de Bahia Blanca), le siga yendo así. Nos despedimos. Insiste en que no puede creer que hayamos viajado doscientos cincuenta kilómetros para verlo. Dice gracias como si hubiésemos hecho algo por él cuando en realidad hemos hecho algo (esta nota) a causa de él.

 

Carlos Ferreira

 

 

 

Carlos Fernando Navarro Montoya

Reportaje publicado en revista Olé edición del día 19/12/2010

 “Nuestro fútbol va al revés del mundo”

 

Radicado hace un año en Madrid, Navarro Montoya inauguró su Academia de arqueros en España y, por supuesto, da cátedra. Dice que la supremacía del arquero argentino se acabó y que los jugadores “desprecian el balón”. Pesimismo realista el del Mono: “Estamos en un túnel sin luz”. Atájala.

Las puertas se abren con la autoridad de sus brazos creyentes, católicos, cada vez que profesaba su atajada más famosa: La de Dios. Radicado hace un año en Madrid, Carlos Fernando Navarro Montoya ha intentado que ya nadie dude cuando él insiste con que ha hecho escuela: el Mono inauguró el último 2 de diciembre la Academia Internacional de Porteros Navarro Montoya. Los que no lo vieron, sépanlo: el Mono ganaba los mano a mano como hoy lo hace Hilario, imantaba los centros con la facilidad de Romero y se agigantaba hasta que su nuca rozaba el travesaño, inverosímil, como Carrizo. Recibido entrenador, aún se entrega al dulce vicio: el Mono ataja también para los veteranos del Atlético Madrid, y entre tantas y tantas cosas charla, ahora, con Olé.

-Academia Internacional de Porteros Navarro Montoya. Nombre pomposo, ¿no?

-Es que ya de por sí mi apellido es largo, así que lo tenía que combinar, de alguna manera lo tenía que combinar. Además, como siempre me gustó más la palabra Academia que los otros nombres clásicos, bueno, ahí está.

-¿E Internacional?

-(se ríe) Apunto al nivel internacional.

-¿Proyectás que los clubes europeos capten juveniles formados ahí?

-No aún. Mi meta es ser entrenador. Tuve ofertas de Primera antes de radicarme acá, pero preferí continuar con mi preparación. Soy un asiduo concurrente a los entrenamientos del Atlético Madrid, Real Madrid, Getafe, he viajado a Inglaterra, Italia, así que en eso estoy: plena, plena preparación. Ya llegará mi hora.

-Te retiraste hace casi dos años, en Tacuarembó, en la Segunda de Uruguay. ¿No te hubiera gustado hacerlo en el fútbol argentino, con la repercusión que merecías?

-No, porque me retiré cuando yo quise hacerlo. En Olimpo me había roto los ligamentos, en el 08, y lo único que me prometí entonces fue volver a atajar. Y lo hice. Jugué otra vez en Primera, y aunque luego tuve ofertas de la Argentina, creí entonces que ya era la hora. Había jugado 25 años en el mejor nivel, creando una escuela, una manera de atajar; soy un referente ineludible de la historia de Boca, del arco, y bueno, listo, se acabó. Ahora es otra la historia. Sin embargo, todo bien: es usual que las dirigencias argentinas no tengan memoria.

-Tu estilo nunca coincidió con el del arquero europeo. ¿Cómo es, Mono, enseñar?

 -Pero aquí siempre me reconocieron (NdeR: atajó en Extremadura en la 96/97, Mérida en la 97/98 y en Tenerife entre el 98 y el 2000). De hecho, lo que yo hacía antes, que era jugar, hoy se lo exigen a cualquier arquero. ¿O cuál es el estilo actual? El de Víctor Valdés, el arquero jugador. El mejor equipo del mundo apuesta a un arquero que, justamente, juega. Ya es un atraso dársela al arquero y que la divida. El arte de atajar ha sido reemplazado por el arte de jugar.

-Extraño entonces que en Europa le haya ido tan mal a Carrizo, ¿no? Y dos veces.

-La supremacía argentina en el arco llegó hasta los 80, con Pumpido. Antes tuvimos a Rogelio Domínguez, en el Real Madrid, y listo, se acabó. Hoy, la supremacía es brasileña. Sus arqueros llegan a Europa, son titulares, se afianzan, se mantienen. ¿Cuántos argentinos atajan aquí? En los entrenamientos argentinos se hace mucho hincapié en lo físico, la velocidad, la reacción, y eso acostumbra a los arqueros a que den rebote. El problema está en cómo se entrena. Hemos perdido la técnica. Saber sacar, anticipar el peligro, ganar en los mano a mano: eso es la técnica. ¿Cuántos arqueros sacan bien? Antes había una rama de porteros que anticipaba los problemas, ¿y hoy? El arquero argentino no tiene la prosapia ni el prestigio de antes.

-La media de nuestros jugadores tampoco.

-Porque vamos al revés del mundo. El fútbol argentino va al revés del mundo. Para nosotros, el balón es un complemento, y antes están la táctica, la parte física, las concentraciones, la táctica que anula al otro. Desde el 83 y el 84 que vivimos un estado de confusión, salvo algunas selecciones argentinas y otras excepciones. Mientras todos lo exaltan y lo buscan, la Argentina desprecia el balón. Mourinho, a quien muchos se apropian para exaltar su discurso, ese discurso que nos ha llevado a este túnel sin luz, trabaja siempre con balón. La pretemporada de Mourinho, yo la he visto, es, mañana y tarde, con balón. ¿De dónde sacaron que es defensivo? Los holandeses copiaron a los brasileños del 70 y los españoles de hoy copiaron, a su vez, a aquellos holandeses. ¿Y en qué los copiaron? En el trato del balón. ¿A quién copiamos nosotros?

-¿Estás atajando para los veteranos del Atlético Madrid, no? -En el Indoor Soccer, sí (NdeR: cada equipo se conforma por seis jugadores y el arquero).

-Se equivocaron de Mono.

-(se ríe) Algo sí, ¿no? La verdad, me dejaron entrar en su casa como si hubiera jugado 400 partidos, como en Boca. Hace poco se sorteó la zona del torneo del año que viene. Salió linda: Atlético Madrid, Real Madrid, Betis, Sevilla y Málaga. Todavía estoy sorprendido.

-Por acá, Maradona, Mancuso, Capria y hasta Ruggeri relanzaron el Indoor Show. Si querés, Olé organiza el desafío.

-(se ríe) Al que le quiero jugar es a mi amigo Chiche Soñora. Dice que tiene una bandita por ahí, así que ya nos vamos a ver. El, yo, y toda esa bandita.