Futbol, impulso hostil y agresividad

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Marcelo Gallardo técnico de River Plate de Argentina tomo la decisión de confiarle el arco más grande del mundo (como le gusta llamarlo al gran Amadeo Carrizo), al joven Augusto Batalla, para reemplazar a Marcelo Barovero emigrado a tierras mexicanas.

El joven arquero lo hizo muy bien a lo largo del torneo pero en los últimos dos cotejos en los que le toco jugar, clásico contra Boca Juniors donde perdieron 4 a 2, y la final de la copa Argentina contra Rosario Central donde ganaron 4 a 3 logrando así la clasificación a la Copa Libertadores, fue señalado como responsable en dos jugadas que terminaron costándole sendos goles al conjunto millonario.

Estas jugadas que analizaremos a continuación me hicieron reflexionar sobre una cuestión del juego que intentaremos desarrollar.

Lo primero que hay que aclarar es que este articulo es una interpretación personal de lo que se ve en las imágenes, y actúa como un disparador para estas reflexiones, en ningún momento pretende ser un juicio de valor sobre lo acontecido.  Como siempre me gusta afirmar, hay que estar ahí, y ahí siempre es difícil.

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En esta jugada gol de Carlos Tevez, que posibilita el empate de Boca Juniors, no hay objeción alguna a la decisión de intervenir lejos de su área, el arquero llega con buen timming a la pelota , denota concentración y buena lectura del juego.

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En la segunda  gol de Damian Musto de Rosario Central, llega también con buen tiempo a la pelota y si bien interpreto que existe la falta que reclama el arquero, queda esa sensación que se pudo hacer algo mas, o que algo falta en la ejecución.

Las dos jugadas adolecen de algo en común, se percibe algo así como una falta de determinación, de firmeza en las intervenciones, que hizo que se resolvieran de manera desfavorable, a pesar de considerar correctas las decisiones.

El fútbol es un juego que se dirime en un encuentro donde la disputa por el balón es la esencia del juego, a eso debemos agregarle que el contacto físico reglamentado esta permitido en dicha disputa, todo esta dado para que se produzca fricción, esa fricción genera sentimientos sensaciones propias del juego que debemos tener muy en cuenta durante el transcurso de un partido.

Es algo normal que se genere un sentimiento hostil hacia el adversario, muchas veces esto se da con anterioridad al encuentro, ya sea por la historia previa de los equipos por tratarse de un partido definitorio, un clásico; de no ser así el juego mismo en su esencia se encarga de proporcionarlo, negarlo seria una ingenuidad. Obviamente no estamos hablando de engendrar odio ni deseos de lastimar al rival, sino de aprovechar esos estados de excitación que surgen y son propios del cotejo.

El arquero por su función especifica esta menos propenso a esa fricción, a ese roce, del que hablamos anteriormente, es por eso que esos impulsos no se generan por los contactos y las luchas sucesivas, es algo mas abstracto se produce por la observación del juego, al estar mas tiempo alejado de la pelota se da cuenta que jugador contrario va con mas vehemencia o agresividad a las disputas y así se prepara para la defensa de su zona en particular.

Por ejemplo, es habitual que en las etapas formativas al arquero le den el titulo de propiedad del área chica, ¨el área chica es tuya nene¨, se repite con frecuencia (afirmación que no comparto pero abordaremos en otro articulo), defender esa propiedad con agresividad sin llegar a la agresión es la tarea para la cual el arquero debe prepararse.

Para iluminar el concepto con mayor claridad esto dice el Lic. Daniel Calmels en su libro juegos de crianza.

¨El fútbol quizá más que otros deportes, permite que el jugador ponga en juego su agresividad al mismo tiempo que despotencia su agresión, entendiendo esta última como una acción violenta sin mediaciones, con la intención de destruir y dañar. Este pasaje de la agresión a la agresividad señala una condición imprescindible para que la acción desplegada sea considerada juego. En palabras de Graciela Scheines “lo que se juega se conjura, se domestica, se incorpora con naturalidad a la vida” (Scheines, 1998); y, por otra parte, dice Winnicott “La agresividad madura no es algo que deba curarse, sino algo que debe observarse y permitirse” (Winnicott, 1965). Debemos también diferenciar lo que es jugar con la pelota de la práctica de un deporte. En algún momento del desarrollo el niño deja de jugar con la pelota para pasar a jugar al fútbol, al básquet,etc.¨

Ese plus de agresividad es generalmente el que nos hace quedarnos con una pelota dividida, que consideramos perdida con pocas posibilidades de ganar, y forma parte fundamental de la manera de jugar y entender el juego.

Cultivar estas herramientas es tarea del entrenador y la manera de proporcionarlas también entra dentro del arte de nuestro trabajo, subestimarlas seria cometer un grave error, en muchas ocasiones los partidos se definen por una predisposición positiva del animo que afirma la confianza, mas que por un gesto técnico depurado, o una lectura adecuada, la firmeza en la decisión generalmente arrastra consigo a las demás y ayuda al riesgo meditado condición casi indispensable para las resoluciones exitosas en los momentos cruciales.

Marcelo Luis Alvarez

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Bibliografia consultada

Daniel Calmels, El juego Corporal:El cuerpo en los juegos de crianza.

Karl von Clusewicz, De la guerra.

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