El suplente, ese gran dilema

¨En sus manos me siento mas seguro que un tango cantado por Gardel¨

Hace un par de años la empresa Kin Analitics me acercó un informe relacionado a la actuación de los arqueros en el torneo brasilero del 2015, en él se destacaba el desempeño de Marcelo Grohe arquero de Gremio de Porto Alegre, también ponía sobre relieve  la actuación de Martin Silva arquero de Vasco da Gama equipo que ese año descendió de categoría, hasta aquí nada novedoso, lo realmente interesante de los datos era que Silva no había jugado la totalidad de los partidos faltando en una considerable cantidad de cotejos, siendo reemplazado por dos arqueros diferentes. A través de una ecuación matemática que ellos desarrollaron llegaron a la conclusión: que si Silva jugaba la totalidad de los partidos, Vasco no solamente no descendía sino que además clasificaba a la copa Sudamericana. La frialdad de los números suele ser traicionera sin la clave de interpretación adecuada, no obstante ese trabajo me hizo reflexionar sobre un tema por demás importante, el del ¨suplente¨ (quien desee leer la nota completa puede hacerlo en https://www.facebook.com/kinanalytics/).

En un plantel profesional suele haber generalmente tres arqueros, cuatro en algunos casos, lugar ocupado por algún juvenil con proyección, todos sabemos que el puesto tiene la particularidad de no poder jugar de otra cosa que no sea de arquero, eso extrañamente está reglamentado desde la época en que el gran Jorge Campos alternaba su tiempo entre el arco y el campo. Un lateral puede jugar de extremo, un volante de defensor, un técnico puede probar muchas variables con los jugadores de un plantel en busca de mejorar el rendimiento del equipo, es muy difícil ver jugar a un arquero de otra cosa, incluso podríamos afirmar que salvo el recordado cambio de Van Gaal en el mundial de Brasil 2014, donde Krul suplantó a Cillensen antes de la serie de penales, nunca el cambio del arquero se realiza con un objetivo táctico, su reemplazo siempre obedece a los mismos motivos, sanción disciplinaria, lesión o evaluación de su rendimiento.

Hoy en día donde muchos equipos de primer nivel juegan más de un torneo a la vez muchos técnicos toman la decisión de utilizar un arquero distinto en cada competencia, es quizás una manera acertada de garantizar actividad y fomentar la sana disputa en beneficio de un mejor rendimiento.

En relación a la actividad del entrenador de arqueros este tema no es menor, hay que tener mucho equilibrio y fomentar siempre la armonía entre los pares, en general mi experiencia me indica que hay una mayor predisposición del suplente a aceptar sugerencias del entrenador especifico, es algo lógico su condición indicaría que hay una preferencia por el jugador que actúa, y eso implicaría que él tiene que mejorar, trabajar más para igualar la consideración del director técnico, no obstante como dije anteriormente lograr armonía y predisposición es fundamental para tenerlos mentalizados y motivados en condiciones de rendir de manera óptima cuando les toque actuar. La honestidad y la rigurosidad profesional suelen ser los mejores aliados en este sentido.

Durante un campeonato no muy lejano en el tiempo, al revés de lo ocurrido en el comienzo de la nota con Vasco da Gama, me aconteció que el director técnico tuviera que disponer de los tres arqueros con los que contaba el plantel, el rendimiento del equipo no solamente no se deterioró, sino que se coronó campeón con la valla menos vencida y uno de ellos, que no era el titular, mantuvo el arco invicto durante nueve encuentros. Esto lejos de ser un relato autorreferencial para insuflar el ego de quien lo escribe, es simplemente la evaluación de un buen trabajo en equipo: un dirigente con visión para mantener un plantel con arqueros de jerarquía, un técnico con confianza en el trabajo y la capacidad del entrenador especifico para mantenerlos en buen nivel de rendimiento, como siempre me gusta afirmar: ¨necesitar de los demás es una fortaleza no una debilidad¨.

El equipo no está compuesto solamente por los once que entran al campo y aunque esto es siempre enunciado como una obviedad llevarlo a cabo es una tarea que requiere de mucho esfuerzo y convicción, la dedicación del entrenador no debe tener trato preferencial y su predisposicion siempre estar al alcance de quien lo requiera.

Marcelo Luis Alvarez

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Un pensamiento en “El suplente, ese gran dilema

  1. Mi admiracion por su vocación y su pasion me ha servido mucho su profesionalismo para manejarme por la linea del trabajo enfocado en el crecimiento de mis dirigidos un abrazo

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