Ricardo La Volpe

Nota publicada en revista El Grafico Nº 2914, 13 de Agosto de 1975

La pregunta que se hizo el país después de la noche con Boca…

Dígame… ¿Se puede saber quien es ese La Volpe?

 

Fíjese que me lo fui a ver a ese Ricardo La Volpe justo antes de la noche de Boca de la que salió hablando todo el mundo y preguntándose, porque yo lo oía por todas partes, quien era y de donde había salido con esa pinta y ese atrevimiento medio a lo Flaco Poletti y medio a lo Loco Gatti hasta en eso de las bermudas, comentaban, y mucho mas en ese descaro para trabajar el cero con mas flema que un ingles y con mas experiencia en el minutero que un relojero suizo. Porque, como me dije a mi mismo, no cualquiera es capaz de desafiar a la tribuna de Boca, nada menos que en la propia cancha de Boca, cuando esos tipos se están jugando la esperanza de un campeonato y se les aparece ese personaje que las agarra todas y encima se queda con la pelota entre las manos y se la pasa mirando con un gesto que dan ganas de matarlo, igual que si fuese el propio Flaco Poletti en los buenos tiempos de Estudiantes; porque yo me pongo en el lugar de ellos cuando ese La Volpe, después de hacerse el pensativo, se la da al marcador de punta para que el marcador de punta se la devuelva, y así sigue y sigue mientras el reloj camina y camina detrás de ese cero que para esos tipos, que uno se pone en su lugar, puede significar el mismo campeonato… Aunque después, como le escuche a la mayoría, no fue solamente por eso que salieron todos hablando de el y preguntando quien era y de donde había salido, sino por todas las otras cosas que hizo, hasta para que yo reconozca, fíjese, que no hubo uno, mire lo que le digo, uno, que no hubiese tenido una palabra de admiración, aunque fuera con bronca o lo que sea, pero lo dijeron lo mismo; porque todas las hinchadas son así, que al final terminan por reconocer lo que realmente vale. Y que ese La Volpe fue una cosa bárbara, se lo afirmo sin ninguna exageración, como que yo caminando por la calle Brandsen hasta Almirante Brown no oí otra cosa que hablar de ese La Volpe; así como comenta la gente después del partido, que hacia mucho que no veían un arquero como ese bajo los tres palos y cortando arriba y trabajando afuera, porque, ¿Cómo podes explicarte, ese zurdazo de Felman?, mira vos, cuando ya había balanceado a su izquierda y el mendocino se la cambia de palo, y ese, ¿Cómo es? La Volpe, que reacciona y vuelve y fue una barbaridad, te garanto que todavía no la puedo explicar, como esa que le tapa al pibe Sánchez y después otra a García Cambón, porque, decime vos, a cuanto estaban los dos del gol cuando tiraron y ¿Qué podían ser?; ponele unos cinco metros; mas no, seguía diciendo ese tipo del gorro de lana con los colores de Boca, y no te digo nada cuando sale a cortar arriba, que si vos te fijaste bien no perdió una pelota, ni una, aunque tuvo que aguantarse el lomo de cuatro o cinco de los nuestros que iban a peleársela, y, vos lo viste, parecía que tenia un radar para ir a buscarla justo, sin usar ni una sola vez los puños, como lo hace la mayoría; pero claro, ahora vos me decís que esta en la selección, y ahora me lo explico, porque ¿Cómo no iba a estar en la selección un arquero como ese, que se llama La Volpe, dijiste…?

El pibe del barrio

 

Y, fíjese, como es la casualidad que yo lo fui a ver a ese Ricardo La Volpe justo el día antes de esa noche con Boca; así que nunca pude adivinar lo que podría ocurrir al día siguiente, que sabe uno, si en una de esas lo goleaban y entonces nadie hubiese preguntado quien era y de donde había salido ese La Volpe… Yo mas fui a verlo porque para mi era, era buen arquero antes de lo de Boca, y por eso de que a un tipo medio anónimo como el lo sale llamando el Flaco Menotti para la selección, nada menos que para la selección, junto con toda la fama del Pato Fillol. Y aparece por primera vez allá en Montevideo como si nada, como si siempre hubiese vestido la casaca argentina; que yo por eso fui a verlo no por otra cosa… Y, mientras tomamos un par de cafés, me contó como era la vida de un jugador que nació en el pueblo y después llega a jugar en el club del mismo pueblo, así de chico como Banfield, donde todos lo conocen desde muy purrete, y, claro, todos se sienten con el derecho de tratarlo como si fuese el hijo o uno de la familia, ¿se da cuenta?; “y usted mismo lo puede comprobar, me dice, apenas se ponga a charlar con cualquiera sobre mi en seguida le van a contar la misma historia: ¿Quién Ricardo?; si a ese mocoso lo conozco desde que era chiquito así, cuando jugaba de nueve en el intercolegial para el equipo del Manuel Belgrano, y  ¿cuanto tendría?, diez años, póngale, claro, que fue justo cuando llego a la décima de Banfield como arquero, y hasta le puedo decir que era tan grande como ahora, y ni nosotros ni nadie, ni el mismo, podía pensar de que llegaría a la primera del club”, porque todo eso se lo van a contar seguro, me dice La Volpe sonriendo con intención…”¿Sabe?  Y de a poco fui queriendo mas el puesto, que si le digo, en eso tuvo mucho que ver la influencia de Carrizo, si, de Amadeo ¿de que otro Carrizo podía ser?; para mi el mejor arquero del mundo, al menos de los que conocí en los veintitrés años que tengo… Y lo conocí por mi papá, que era gran hincha de River y me llevaba a verlo todos los domingos, y ¿vio como somos todos los pibes?; empecé a estudiarlo y a imitarlo en todo lo que podía… Seguía en el secundario, un poco como chofer y mecánico de los micros que tenia papá para transporte escolar del Colegio del Huerto, ¿lo conoce?; pero, como pasa siempre, abandone todo por el futbol, aunque me hice bastante entendido en motores, que a mi me puede dar cualquiera que se lo hago andar seguro…” Un tipo singular me va pareciendo este La Volpe, a quien cada vez asocio mas al que vi en los tres palos en la noche de Boca y las pocas veces que lo vi antes, como allá en el Centenario…Con esa sólida personalidad de los que se sienten seguros y capaces en cada actividad que acometen, y en eso tal vez no guarde mucha analogía con su gran ídolo Amadeo, siempre menos audaz en sus afirmaciones. Uno piensa que Amadeo llego a lo que fue porque nació genio para los palos, y este La Volpe ya esta llegando por que se lo propuso al impulso de su atrevido y vigoroso temperamento y hasta de su vanidad… , que, en eso, es mas Antonio Roma, aunque este La Volpe sea mas excéntrico, mas de esta generación, mas en el molde de los Gatti, de los Poletti…Y eso lo advierto mas cuando me habla de los comienzos, “porque, claro, usted ni se imagina lo que me costo subir y ganarle a todas las criticas por eso de que a uno lo conocen desde que era chiquito así, como le dije antes, porque, ¿Qué se cree, quien es este loco?; porque en seguida lo bautizan loco, que pretende jugar fuera de los palos como el Loco Gatti o el Flaco Poletti,. No sabe cuantas veces tuve problemas al comienzo para salir del estadio, hasta agarrarme a trompadas en la calle, aunque ahora por suerte esté mucho mas calmado, por eso de que me casé hace un año y medio, y mas todavía que voy a ser padre en estos días… ¿Y sabe por que pasaba todo eso? Por esa reacción natural que existe para con los jóvenes que aparecen con un estilo distinto y con otra mentalidad, mas cuando en este club existió por muchos años un ídolo como Righi, que jugaba en los palos y volaba, ¿vio?” Y ¿este loco quien es, que se cree, que viene a cambiarnos todo el libreto mental que tenemos?, piensa la gente… ¿Qué se hace el raro?

El culto a la personalidad

 

Y compruebo cada vez mas que Ricardo vuelve a insistir con eso de la personalidad, sin duda porque se siente muy orgulloso de la suya, cuando me dice, por ejemplo, si uno tiene que ir cambiando la manera de pensar porque se deja influir por las criticas o los consejos gratuitos de los demás, “porque, mire usted, si yo me hubiese dejado dominar por todo lo que me dijeron cuando agarre la primera en el setenta y uno, porque me hayan sorprendido con un pelotazo por arriba por estar adelantado, según ellos, que por culpa de este loco hemos perdido el partido, y aquí en Banfield, no se gana muy seguido, ¿no cierto?, y entonces iba a renunciar por eso a mi manera de pensar de que el arquero es un jugador mas del equipo y que debe saber tanto en los palos como en el área, de todo que aprendí de Amadeo, al que no admito ni que discutan…Lo que todavía me cuesta es pegarle bien a la pelota y meterla en el pecho o al pie del compañero que elijo, como lo hacia el maestro como Gatti o como Irusta, no tan alto como la tiro yo ¿vio?, media llovida, sino mas fuerte y mas baja…Por eso le digo que para mi un arquero debe tener, aparte del talento natural para el puesto, personalidad y experiencia; pero fíjese que yo admito incorporar cosas nuevas, pero cuando las admito como buenas y no simplemente por someterme a un consejo mas si va en contra de convicciones propias. Por ejemplo, como me paso con Pizzuti cuando estaba en la selección juvenil para Cannes y me exigía que trabajase arriba con los puños, “porque a usted, alla en Europa, me decía, lo van a meter en el arco con pelota y todo…” Y ahí tiene, siempre se lo discutí; por eso creo que me sacó; ¿pero si eso conspiraba contra mis ideas, por lo menos aquí, en la Argentina, le dije que allá en Europa ya me las iba a arreglar, que usted, aquí, nunca me va a ver ir arriba y usar los puños para dejar la pelota corta en el rebote, no hay caso nunca me va a ver porque prefiero asegurarla y patearla para mi equipo; así que me va a tener que convencer que lo otro es mejor…Y ahí tiene, ahora Menotti me lleva a la selección, a mi, un jugador de Banfield que muy pocos conocen, y tiene el gran merito de decirme: “mire,La Volpe, usted juegue como lo hace en Banfield”, y solo me recomienda que: “ en el saque usted trate de sacarme a los costados buscando a los marcadores de punta y a los volantes echados a la raya”; solamente eso me dijo, porque me eligió por lo que vio en mi, admitiéndome lo mío y no cambiándome, que si no le digo que no podría entenderlo…Por eso se lo agradezco de veras a Menotti, como lo dije antes…”

Con Boca lo conocimos todos   

Por eso le decía, fíjese usted, esa casualidad de ir a buscarlo a La Volpe justo el día antes de esa noche del empate con Boca, del que salió hablando todo el mundo y preguntándose, como yo lo oí en todas partes, quien era y de donde había salido ese que ahora vos me decís que esta en la selección, y te digo que esta bien, y me lo explico porque, como no iba a estar en la selección un arquero como ése, que se llama La Volpe, dijiste…

Osvaldo Ardizzone   

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *