Alberto Jose Poletti

Reportaje publicado en la revista El grafico Nº 2509, 7 de Noviembre de 1967

¿Usted Conoce a Poletti…?

“CON LOS ARQUEROS JUICIOSOS NO PASA NADA”

Fdo. Alberto Poletti (21 años)

Se advierte la preocupación elegante… En la estampa y en el pensamiento instalados debajo de ese peinado “romano” que no puede consumarse totalmente por la imposición de un reglamento militar… Se advierte en esa remera a la moda, en esos pantalones estrechos y en todo ese “que me importa” deportivo que generalmente se detiene con atención frente a una vidriera para seleccionar la prenda que tenga mas “pulenta” en la marquilla de procedencia y en el volumen del precio…Se exterioriza esa mezcla singular entre los años de antes y los días de ahora… La infancia del barrio, los primeros años de una adolescencia vivida con mucha prisa alternando los austeros bancos del Comercial con las mesas gastadas de un boliche perdido en cualquier esquina, allá donde Palermo se busca en Villa Crespo. Los primeros hábitos nocturnos de muchas veladas robadas a los libros, barajando la quimera de mucha plata grande, de sentarse al volante de este Peugeot 404 de ahora, vestido de primera, como ahora, repartiendo esa atrevida y “canchera” sonrisa de Don Juan que ahora capitaliza el rédito de su joven popularidad… Porteño, porteño orgulloso de su origen, lleno de simpatía callejera, satisfecho de poder desnudar ese lunfardo pintoresco que salpica en todo su vocabulario y en todos sus gestos…En su profunda preocupación por legislar en temas “de hombres”, donde campea la hazaña de guapos y calaveras, rebuscando en las improstituibles paginas de ese código que trae desde muy abajo, donde se establece la legitimidad de una actitud que oscila dudosamente entre “ir al frente” con dignidad o “irse a baraja” con cautela…En eso nunca duda…Por eso, de tanto en tanto se le escapan los arrestos de una respuesta agresiva, la aspereza de una frase cáustica, o la intención de una alusión burlona…o, muchas veces, la intemperancia de “avanzar” en cualquier entrevero donde su instinto adivina que las palabras ya están demás o comprometen sus convicciones de hombre… y eso llega fundido con su perfume francés, con su aire galante, con su bolsillo generoso, con su abierta disposición para la gauchada, con su atrevida “ubicación para defender la suya y la de sus amigos…” Y pienso que pocas, pocas veces tropecé con un muchacho de apenas veintiún años que camine por la vida tan seguro de si mismo, que crea tanto en si mismo como Poletti cree en Poletti…

-Yo se que por esas cosas tengo a veces algunos problemas con la gente…Pero ¿sabe que pasa? Que no puedo tolerar que cada tipo que se cruza conmigo se sienta con el derecho de darme consejos… Sobre todo como jugador…vos tenes que hacer esto pibe…” – le dice- “Vos salís mucho del arco”…”Que aquel taquito que hiciste contra Lanús…” ¿Y que hay que hacer? ¿Aguantarlos para parecer bien educado…? ¡Usted sabe lo que es el futbol…! ¡Todos se sienten técnicos y protectores de los jugadores…! Yo se que a veces soy un poco impulsivo, pero ¡que le voy a hacer! Ya le dije…No puedo aguantar a la gente que se quiere dar tono con uno…Mire…yo me críe en una casa pobre y tengo un hermano mayor muy enfermo que se mata por mi, y con la guita que gane en el futbol ya le compre una casa a los viejos, tengo ese Peugeot que usted vio en el taller…y una vida cómoda…Pero fui reo y voy a seguir siéndolo aunque me empilche con esta ropa y ande en coche…Yo le hago caso a la gente que respeto y no a cualquier tipo que se cree que le debo algo porque paga la entrada los domingos…¡A este gran laburo lo quiero yo! ¡Y usted no se imagina como lo quiero, porque yo se lo que es levantarse a las 7 de la mañana por un par de lucas…!

COMO SE HIZO ARQUERO

Fue arquero por accidente. Porque en el campeonato de “baby” del Luna Park solo se admitían arqueros con un metro cincuenta y siete de estatura. Y como el titular media uno cincuenta y nueve le sacrificaron su puesto de wing derecho “que no agarraba una” para inventarlo entre los palos, aunque tampoco “agarraba una”.

-¿Y sabe porque gané? Por atrevido. Por eso me eligieron para la selección del Luna…Por eso me llevaron a la novena de Atlanta junto a Lendoiro…Porque por ser atrevido fui aprendiendo cada vez mas. Por las mas y con la ayuda de dos grandes tipos que encontré cuando pase a Sacachispas…Un señor Rama y otro Clemens…Allí fue donde aprendí a trabajar en serio y llegue a la primera cuando nos tiraban quinientos mangos por partido…¿Sabe cual es para mi el secreto de un arquero? Crear, crear siempre, inventar una todos los días, como lo hace Gatti… ¿Sabe cual es mi opinión? Que con los arqueros juiciosos no pasa nada, que con los que se ajustan al reglamento nunca van a llegar a nada…Por eso tuve alguna contra cuando llegue a Estudiantes…Porque a la gente le cuesta habituarse a ver un arquero que use los pies o la cabeza o lo que fuera…; ¿no ve lo que pasa con Hugo? Siempre va a tener contra, y solo ahora le esta ganando a la tribuna…A mi me resistían, me decían loco, atrevido…Cualquier cosa, pero Zubeldia se la jugo por mi…Y se la jugo enseñándome muchas cosas… Corrigiéndome, pero sin sacarme lo que yo traía adentro, lo que ya era mío…Yo estoy convencido de una cosa…El arquero no puede quedarse a ver que pasa, sino que tiene que ser el primero en resolver…Y cuando un arquero duda, hace dudar a todo el equipo…Y aunque es el que menos juega puede llegar a ser clave por la confianza que transmite desde el fondo…

-¿Para usted Gatti es el mejor arquero…?

-¡Es un fenómeno…! Las sabe todas las viejas y las nuevas. Inventa todos los días y va a seguir inventando…Pero a veces me da la sensación que cree demasiado en “la lógica”. Pero mi arquero es otro. Es el que conocí cuando empecé a formarme. Entonces iba a ver siempre a Errea, quizá porque simpatizaba con Atlanta, pero Néstor entonces, allá por el 60, ya sabia cualquier cosa de este laburo…Fue uno de los primeros o a lo mejor el primero que empezó a acostumbrar a la gente a ver a un arquero parado en la raya de las dieciocho… Y le paso lo mismo que a Hugo… No se cuentan los goles que impide por eso, le cuentan el que le hicieron por estar adelantado…Mire…yo uso la lógica siempre, pero hasta que me sirve…Después soy capaz de cualquier cosa antes que ver la pelota adentro…

-¿Hay algún delantero que le preocupa?

-El arquero que se preocupa por un delantero o por la cancha donde las cosas le salen mejor o peor, mejor que abandone la profesión…Esos problemas para mi no existen, y cuando la tribuna me grita mas me agrando…Y si hay que hacer correr el reloj, cuando nos conviene, soy capaz de tenerla media hora…

Es, el más ardiente defensor del puesto. Su vida, sin preocupaciones, sin angustias, sin melancolía, la dedica íntegramente a perfeccionarse…

-El arquero es madurez- repite siempre-. Déjeme al atrevido joven que a medida que pase el tiempo ya se ira equilibrando…Yo trabajo todos los días. Osvaldo me da con un fierro, pero no porque si, no solo pateando al arco…Me trabaja a muerte, me obliga a aprender cosas nuevas, a ampliar mi panorama…Y yo se que cada día que pasa voy andar mejor, porque se lo que quiero…

“UN LABURO FENOMENO” 

Tiene veintiún años. Todavía faltan algunos meses para la “ultima baja”, pero ya se siente ubicado, ya se siente capaz de recorrer el camino, con los pies bien clavados sobre el piso, apretando los sueños con la mano por temor a que si siguen volando se vayan muy lejos…El chiquilín solo aparece en la picardía de una broma, en esa dinámica casi atlética. En el desprejuicio por montar a caballo, aunque ni lo conozca, por tomar los remos de un bote, en subirse en un coche para “infantiles”… En esos arranques es donde aflora la simpatía “del reo” que lleva adentro, allí es cuando asoma “ese loco” que de pronto arruga el entrecejo para ir a pedir explicaciones, para mostrar “el hombre” que afloja el carretel hasta que dure el hilo…En esa calidad natural para capitalizar “la clase” del interlocutor, para entrar en clima, para dosificar su respeto o su cordialidad o su sarcasmo…Poletti no admite el termino medio. No resiste los tonos pálidos…Yo lo vi en la broma calida, lo encontré en la sátira intencionada… Pero también lo vi en la reacción violenta, en un desborde temperamental donde ya claudicaron los frenos del equilibrio…Tiene esa misma frialdad “sobradora” que exterioriza cuando se para en la raya de “las18”con las manos en la cintura…En ese “taquito” que hizo frente a Lanús que la tribuna le reprocha y que para Poletti debía ser siempre “taquito” porque no quedaba otra. Es ese “túnel” que intento contra Central Córdoba, de Santiago, allá junto a la bandera del corner y que termino con en gol para Central Córdoba. Una irresponsabilidad que también quedo registrada en el reproche de la tribuna, pero que para Poletti tenía que ser túnel sin remedio…

Extraño caso…Por momentos parece el símbolo mas acabado de la nueva generación…

Por momentos tiene el descaro del “beatle”, el sarcasmo del jovencito que se siente dueño del mundo…Del chiquilín “que ya hizo como ocho palos en este laburo fenómeno” y que mira la vida dentro de una remera a la moda y al volante de un Peugeot 404… Y por momentos asoma “el otro”. Por momentos trasciende todo “lo que camino” –según su expresión preferida-. Todo lo que trae de esa esquina de Palermo y Villa Crespo, que se le metió adentro patente para “andar entre gente grande”, la misma gente grande que le hizo acelerar el proceso de su acelerada adolescencia, de toda esa “historia vieja” que le hizo dejar el mostrador de un bazar de artículos para el hogar por un puesto de arquero que quiere ser “un arquero como Poletti quiere”. Inventando una todos los días, creando una nueva todos los domingos…

-¿Cómo va la vida, Poletti?

-¿La vida…? ¡Un fenómeno…! No hay nada mas lindo. Guita en mi casa, guita en el bolso, el Peugeot, pilchas… “¿Sabes cuanto le tenemos que agradecer a este laburo, Carlitos?”, le comentaba siempre a Bilardo… Mire… a mi me causa gracia aquí enLa Plata… Resulta que siempre que me hablan de algo la gente me nombra los próceres… ¡Calcule que yo no alcance a conocerlos! Habrán sido fenómenos, pero a mi me están hablando de historia antigua… ¿Sabe qué les digo para hacerlos engranar? ¡Oiga!  ¿Y que pasa con nosotros…? ¿Nosotros no somos nada…? ¿Y el campeonato metropolitano? ¿No vale…? ¿O nosotros no somos ya próceres…?

En su chispeante simpatía siempre se esconde la cuota agresiva de su sarcasmo…Dice “que no lo puede evitar”, “que no puede oír hablar de cosas antiguas…” Así vive al volante de su Peugeot, dejando una bruma de velocidad a lo largo de su ir y venir por el camino aLa Plata…Con el homenaje ruidoso de su bocina a la muchacha que se cruza en su camino…Con la burla de su carcajada ante lo que no entra en sus gustos “a la moda”.Con su optimismo de los veintiún años, que no conoce obstáculos, que siempre eleva los brazos para seguir apretando sueños, quizás antes de soñarlos… “Para que no tengan tiempo a piantarse, para que no se vayan muy lejos.” Con ese realismo lleno de simpático desenfado, de este muchacho moderno que, sin embargo, para sus arrestos de hombres sigue guardando como libro de cabecera el código antiguo de una generación antigua de “hombres grandes” que admitían en la rueda su precoz y atrevida adolescencia…

Por eso “El Flaco” siempre esta para jugarse por cualquier cosa, “para defender la suya o la de los amigos”. Para abrir generosamente el bolsillo para lo que hace falta, sentirse dispuesto a cualquier gauchada preguntando primero “si el tipo de la gauchada camina bien”, y “avanzar” cuando las palabras ya están de más… “Con los arqueros juiciosos nunca pasa nada”, repite como una sentencia… “El que se preocupa por un delantero es mejor que largue este laburo”, comenta despreciativamente…

“¡De este laburo fenómeno, que quiero mas que a mi vida…! ¡Y yo lo vi trabajar…! Yo lo vi un par de mañanas cuando Zubeldia lo obligaba a pelarse las rodillas sacándole el aliento a pelotazos…

Y pocas veces vi tipos con ese mismo amor propio…Pocas veces tropecé en la vida con jovencitos de veintiún años que no quieren perder nunca como este. “El arquero es el que menos juega, pero la confianza de los demás empieza en el fondo…”

Poletti solo cree en Poletti…Solo cree en lo que el es capaz de hacer…Y por otra parte, quizá tenga razón…Poletti le dio ya un puesto de arquero de primera a los dieciocho años…Y un titulo de campeón a los 20…Y una casa, un Peugeot y ¡esta vida fenomena…! Así son sus sueños. Amarrándolos con las manos antes que se vayan muy lejos.

Osvaldo Ardizzone

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