Hugo Orlando Gatti

Nota publicada en revista El Grafico Nº  2690, 27 de Abril de 1971

GATTI SE PONE SERIO

YA NO ME AVERGÜENZA

–         TIRARME AL SUELO

–         ADIVINAR EN VEZ DE RAZONAR

–         TRABAJAR COMO SI NO SUPIERA

–         LUCHAR CONTRA MI IRREGULARIDAD

–         ARRIESGAR SOLO LO JUSTO

–         JUGAR UN POCO MAS PARA GATTI

 

 

Nooo…Gatti no cambia. ¿Quién se lo dijo? Gatti sigue siendo el mismo. Los que cambian es porque no se tienen fe. Y yo me sigo teniendo una fe bárbara. Sigo creyendo en Gatti. Y ahora mas que nunca estoy convencido de que soy el mejor arquero del mundo…Me lo dijo Zubeldia hace un par de semanas, después del partido contra Huracán…”Me hiciste acordar otra vez al Gatti que jugó en Israel…Seguís siendo el mejor de todos…” ¿Sabe lo que fue la gira de Atlanta por Israel? La gente estaba enloquecida conmigo. Decían que yo era más grande que Yashin….

Hugo declara ser el mismo de siempre, el mismo en genio y figura, en estilo y en criterio, el mismo para ver y sentir el futbol. Pero reconoce que algo cambio, dentro y fuera de él…

-Estoy trabajando más en la semana. Siempre me gusto entrenarme  con ganas, pero en las  prácticas de fútbol, jugando al medio. De arquero no. Me aburría. Varacka me hizo comprender que de esa manera yo daba ventajas. ¿Ve? Ahí cambie. Ya no doy más ventajas. Ni en la semana ni en la cancha. Hago muchos abdominales, me preparo como si no supiera. Los que no saben están obligados a trabajar mucho, porque tienen que suplir con potencia física lo que les falta aquí arriba, en el cerebro. Normalmente, yo no necesito esforzarme, porque ya se lo que va a ocurrir en cuanto sale el contraataque contrario, a 70, a 80 metros del arco de Gimnasia. Simplemente llego antes y resuelvo sin necesidad de volar ni de tirarme al suelo. Pero reconozco que hay situaciones en las que el arquero debe ser atajador antes que jugador, adivinador antes que razonador. Y uno tiene que estar preparados para estas situaciones. Otra cosa que me dijo José y es cierta: “Vos te resistir tirarte al suelo no porque no sepas, sino porque te da vergüenza…” Y tenía razón. Ahora ya perdí la vergüenza. Y además me está gustando. Antes volaba porque no quedaba otro remedio. Me tiraba cuando no tenía otra solución, pero siempre prefería jugarla con los pies. Y pienso que estaba dando la ventaja de que los demás creyeran de que Gatti no sabía volar, no tenia manos, no quería jugarse el físico…no. Ya no doy más ventajas. Llego la hora de jugar un poco más para Gatti. Contra Huracán saque dos pelotas de esas que antes hubiera visto pasar, porque lógicamente no podía atajarlas. Una de Brindisi, que me tomó volviendo al arco. Me pateó desde el penal, un poquito hacia la derecha. La única manera de llegar era adivinarla. Cuando Brindisi pateaba yo ya estaba volando. Lo normal es que uno se juegue abajo, pero me tire hacia arriba. Y la encontré. Fue una gran atajada y después que la hice me sentí feliz. Pero fue una pelota de esas que se sacan de suerte. ¿Ve? En esa situación hice algo que me decía Amadeo: tirarme al vacío, porque hay 95 probabilidades sobre 100 de que el delantero tire al pedazo de arco que ve libre. Pero ese no es el estilo de Gatti. Eso fue adivinar y Gatti razona. La otra atajada  fue un tiro libre de Veira, chanfleado con zurda desde la derecha. ¡Qué bien le pega el Bambino! La metió por encima de la barrera al palo de mi izquierda, al rincón que debe cubrir la barrera. Me acuerdo que en Bolivia, por ir a la lógica porque ese palo no es mío, me hicieron un gol de tiro libre que me costó el puesto en el arco de River…ésta vez volé y la saqué allá abajo al lado del palo.

Gatti declara ser el mismo, pero va reconociendo cambios en su forma de enfrentar y resolver los problemas que le plantea el puesto. Y lo atribuye también a un cambio de mentalidad operado en el fútbol Argentino…

-Antes, hasta el año pasado, los partidos eran muy tristes. Yo me daba cuenta que él público se aburría. Cuando la gente ni siquiera tiene ánimos para gritar insultos, cuando el fútbol no hace vibrar, es tristísimo. Y yo me sentía obligado a alegrar a ese público que había pagado por ver un espectáculo y no se lo daban. Entonces hacía el show, a veces arriesgando más de lo debido. Ahora arriesgo lo justo y puedo jugar más serio, sin dejar de ser Gatti, porque el fútbol mejoro como espectáculo. Se juega al ataque, hay más goles, hay más trabajo para los arqueros, hay más alegría en el fútbol que se juega ahora. Técnicamente seguimos igual. Nunca bajamos mucho en ese aspecto, porque siempre hubo y siempre habrá buenos jugadores en el fútbol Argentino. Pero faltaba audacia. Generosidad. Se jugaba un fútbol muy amarrete…Hoy, por suerte cambio todo. Y me alegro aunque me hagan más goles, porque el gol es la alegría del fútbol…Además, antes era muy aburrido jugar al arco. Uno los veía salir del fondo a los contrarios y ya sabia todo lo que iba a pasar. Hoy no. Hay más imaginación y más agresividad. El arquero necesita estar más atento y trabajar más. Entonce, cuando hay exigencia, uno mejora. ¿Ve? Ese es otro motivo por el que le acepto que algo cambie. Cuando jugamos en cancha de Boca, a pesar de los cuatro goles, me hicieron una ovación sensacional. La hinchada de Boca siempre me quiso y siempre me aplaudió. Pero esa noche, fue bárbaro. Realmente me emocionó.

A través de Hugo sabemos como y hasta donde cambió. Pero esta nueva imagen seria y responsable de Gatti, tiene otra motivación mucho más profunda, menos anecdótica…

– Mi gran contra es que siempre fui muy irregular, muy discontinuo. Andaba tres o cuatro partidos un fenómeno y de repente era un desastre. Lógicamente, uno no puede jugar todos los partidos a un mismo nivel. Pero si yo digo que soy el mejor arquero del mundo, y no es pose, lo digo porque estoy convencido, estoy obligado a demostrarlo. Puedo andar con mas o menor suerte, pero no puedo ser un desastre. Además hay gente que se jugó por mi, gente que me quiere, el público de Gimnasia que al empezar el año estaba en contra ya me perdonó y está otra vez conmigo, tengo compañeros que merecen que uno se juegue por ellos y un técnico como José que además de ser un amigo me demostró que sabe mucho (cosa rara porque los grandes jugadores casi siempre son malos técnicos…) Yo no puedo defraudar a esa gente. Y sobre todo yo no puedo defraudar a Gatti. Por eso estoy trabajando más. Por eso ya no tengo vergüenza en tirarme al suelo. Por so ahora le pego con los puños cuando la situación es peligrosa para agarrarlas. Antes quería retenerla siempre. Y si podía, para alegrar el espectáculo, con una mano sola…Ahora no: sigo siendo Gatti pero voy a lo seguro. Nada de darle al delantero la chance de que me tome caminando. Como decía Cesarini: “Dos pasos al frente y ahí, paradito, que el delantero se vea obligado a pensar por dónde la mete…” ¡Que verdades decía Cesarini! Con la experiencia uno aprende a valorar cuanta razón tenía…me la voy a jugar siempre, pero sin pasarme del límite, sin dar ventajas. Mi meta es retirarme campeón del mundo con la Argentina en el Mundial del 78…

JUVENAL

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