¡Las fobias y los arqueros!

El holandés Frans Hoek es uno de los entrenadores de arqueros más prestigiosos de la actualidad, contratado por Johan Cruyff, fue formador del  Ajax de Ámsterdam durante muchos años, por sus manos pasaron Erwin Van der Sar y Marteen Stekelemburg, arqueros de la Selección de Holanda que jugaron los últimos mundiales, de la mano de Van Gaal recaló en Barcelona donde tuvo mucho que ver en la consolidación de Víctor Valdés, hoy también junto a Van Gaal es entrenador de arqueros de la Selección de su país.

En un reportaje que le realizaron en la revista española “Futbol-Táctico” expresa que hay dos tipos de arqueros, están aquellos que se sienten cómodos defendiendo cerca de su arco con poco espacio entre ellos y los defensores y están los que prefieren defender lo mas lejos de su meta posible, con los defensores achicando hacia adelante y por ende con más espacio para cubrir. En su opinión el arquero debe poder adaptarse a las dos maneras de jugar, sin embargo manifiesta que es más difícil encontrar arqueros que se adapten a la segunda opción.

Durante la década del 80’ y hasta mediados de los 90’ se puede asegurar, sobre todo en Latinoamérica, que la tendencia era al revés, si bien no eran mayoría la calidad de los exponentes hacia que equipos importantes contaran en sus filas con arqueros que dominaban gran amplitud de terreno, Comizzo en River, Scoponi en Ñuls, Chilavert en San Lorenzo primero y luego en Vélez, Navarro Montoya en Boca, la aparición de Higuita en Colombia acompañada de una generación muy rica que hoy esta extrañando con Córdoba, Mondragon y Henao. México eclipsado por la figura de Jorge Campos cerraba el círculo de esta prolífica tendencia de arqueros jugadores.

En Europa arqueros como Schumacher (Alemania) y Dassev (U.R.S.S.) tenían un dominio periférico mayor al acostumbrado por aquellas tierras.

Siguiendo al licenciado Daniel Calmens podríamos establecer que los arqueros de esa época sufrían de claustrofobia le temían a los espacios cerrados e iban a buscar fuera de su área la línea de fuga impuesta por el  exceso de límites.

Contrariamente hoy en día la tendencia nos lleva a pensar que el temor es hacia los espacios abiertos algo más relacionado con la agorafobia (Merami 1976), los espacios sin bordes protectores. Es común escuchar: “No salí a cortar porque la pelota venia fuera del área chica”, o “me quede al borde del área grande, donde puedo usar las manos”, la tendencia indica que hay un excesivo temor al riesgo, René Higuita en un reportaje que le realizaron en los últimos años de su extensa carrera afirmaba que él buscaba salir siempre lo más lejos del arco posible, ya que un posible error cometido tenía más posibilidades de ser reparado, como propuesta lógica es inobjetable, no obstante a la luz de los hechos no es la realidad predominante.

Resolver esta contradicción del juego es uno de los desafíos más importantes del puesto de arquero, se juega en espacios cada vez más reducidos, y cada vez son más los  conjuntos que presionan con orden y velocidad a mayor distancia de sus marcos, dejando en consecuencia mayores espacios entre la última línea y el arco, sin embargo todavía es difícil ver al arquero acompañar esa presión manteniendo distancia constante con su última línea.

Pero las tendencias no son eternas y la necesidad del juego requiere un cambio de actitudes, de manera incipiente pero sostenida, las canchas argentinas tienen un Guzmán y un Monetti que amplían su dominio periférico. En Europa el paradigma Guardiola (exportado a tierras alemanas) consolida la figura de Manuel Neuer para no dejar solo a Víctor Valdés.

Todo indica que el hijo de Ares y Afrodita ha sepultado sus temores y se lanza a jugar con más soltura, bienvenido sea.

Marcelo Luis Alvarez

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